EL DIARIO

Miercoles, 14 de Abril del 2021

El expresidente Eduardo Duhalde se vacunó con toda su familia, entre los privilegiados

Por Emilio Cárdenas, el 7 marzo, 2021

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

La política argentina opera casi siempre sumergida en su propio pantano. Hay, entonces, algunas figuras cuyas trayectorias la definen, más allá de toda duda razonable. Desde hace tiempo sigo de cerca la evolución política del ex presidente Eduardo Duhalde, en mi opinión uno de los hombres que más daño le ha hecho en los últimos tiempos a la República Argentina. Mis convicciones sobre ese ex presidente por casualidad se basan en conversaciones mantenidas en su momento con uno de los “laderos” más cercanos al ex presidente Eduardo Duhalde: el malogrado “Gringo” Soria. Además, en la conducta personal del propio ex presidente, por cierto.

 Eduardo Duhalde es, en primer lugar, el gran responsable de haber traído al matrimonio Kirchner al primer plano del peronismo argentino. Sobre esto, hoy se hace el distraído, como si no hubiera tenido nada que ver. Las manipulaciones del peronismo y su acercamiento al fenómeno nefasto de la corrupción tienen a Eduardo Duhalde como uno de los grandes responsables.

 Lo cierto es que Eduardo Duhalde acaba, con una conducta reprobable, de confirmar que es un político que ha dañado y sigue dañando a la Argentina.

 En efecto, él, su esposa y sus dos hijas, están en la lista de los “vacunados VIP”. O sea entre aquellos que, sin derecho alguno, postergaron a otros argentinos en situación de riesgo, que aún no han sido vacunados contra el “coronavirus”.

 Preguntado por las razones de su reprobable proceder, contestó -muy suelto de cuerpo- que él y su familia habían sido “invitados” a vacunarse. Bien o mal, no importa.

No identificó quién o quiénes habían sido los responsables del episodio, desde el gobierno. Pero confirmó que él y su familia habían ciertamente sido “vacunados VIP”.

Un ex presidente no debe tener esa conducta, que no sólo es una falta de respeto a sus semejantes, sino que pone a la vista que sus intereses personales están por encima de los intereses de la República.

Por la gravedad de lo sucedido el lamentable episodio no puede olvidarse. Nunca. Muestra desprecio por sus conciudadanos y una conducta inexcusable que, de republicana, no tiene absolutamente nada.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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