EL DIARIO

Miercoles, 14 de Abril del 2021

Bolsonaro fustiga duramente la sanción de una ley que establece la legalidad del aborto en Argentina

Por Emilio Cárdenas, el 1 marzo, 2021

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

Que la Argentina y Brasil han dejado ya de caminar juntas está claro y es, además, bien notorio. No sólo en materia comercial, económica, financiera y política. También en el plano de lo moral. Lo que no es para aplaudir.

Prueba de ello son las recientes declaraciones públicas del presidente brasileño sobre la “legalización” del aborto en nuestro país, deplorando -sin rodeos- lo sucedido en nuestro país. Las que, por lo demás, no son sorprendentes, desde que Bolsonaro goza del amplio endoso de los cristianos evangélicos pentecostales de su país, que son contrarios, como también lo son los católicos, a esa “legalización”, que probablemente abra las puertas a otras aventuras legislativas similares, con el argumento típico de los Fernández, de que “así se “garantiza” la salud pública”.

¨Nunca permitiremos ese tipo de legislación en nuestro suelo”, dijo en cambio Bolsonaro. Asegurando, además, que el Estado no aceptará “que la vida de un ser humano inocente pueda ser de pronto tronchada en el vientre de su madre”.

Para la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner, que, desde atrás, parece conducir la política de su país, el aborto es ahora posible durante las primeras catorce semanas del embarazo. Esto ha sido interpretado como una verdadera e incómoda traición al Papa argentino, Francisco, con el que Cristina solía tratar de caminar de la mano, en señal pública de alguna intimidad.

En Brasil, el aborto sin razones tales como la violación, la defensa de la vida de la madre o la mal formación del feto, está penado con tres años de prisión.

Una de cada cinco brasileñas, en un marco de creciente libertad sexual, ha abortado alguna vez.

Esa práctica hace que unas 203 mujeres mueran, cada año, en los procesos clandestinos de aborto y que unas 250.000 mujeres brasileñas por año sean, a su vez, hospitalizadas, como consecuencia directa de esos abortos.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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