EL DIARIO

Sabado, 12 de Junio del 2021

Francia finalmente no estableció un “impuesto a la riqueza”

Por Emilio Cárdenas, el 14 febrero, 2021

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

Cuando el alguna vez militante comunista legislador nacional argentino Carlos Heller, junto al dinástico y oligárquico diputado Máximo Kirchner, empujaron el mal llamado “impuesto a la riqueza”, se basaron presumiblemente en la discusión de un pretendido antecedente francés que entonces tenía lugar.

Entusiasmados con la idea, que encendía instantáneamente sus respectivos caudales de resentimientos, la convirtieron en ley. Francia, en cambio, no lo hizo, finalmente.

Hoy, una amplia mayoría de los franceses se manifiesta claramente hostil a imponer ese tan grotesco como recesivo gravamen, luego de debatir abiertamente sus posibles efectos. Así se advierte en una excelente nota periodística que fuera reciente publicada, con firma de Tristán Quinault-Maupoli, el 8 de febrero pasado, en el diario parisino “Le Figaro”.

La conclusión es que sólo se puede y tiene algún sentido discutir un posible aumento de la presión fiscal después de que le economía francesa se recupere. Nunca antes, porque así se pospone inevitablemente la reactivación deseada.

Por lo que un aumento de la presión fiscal se considera, por el momento, algo que está totalmente “fuera de la cuestión”. Imposible, entonces, mientras no se haya recuperado el crecimiento, superados que sean los efectos de la pandemia.

La razón esgrimida se fortalece con el argumento adicional que recuerda que la estabilidad es la base de la confianza, que no “prende” en una Argentina en la que, desgraciadamente, la “inestabilidad” es una inveterada costumbre. Una sensación que es una constante, más bien.

A lo que agregan que “no se puede, en palabras del diputado Agir Vincent Ledoux, pegarle un palazo a quienes son los que tienen los recursos necesarios para motorizar la reactivación económica, que es prioritaria”.

Aumentar la presión impositiva en momentos de pandemia es un error grave, que va claramente en un sentido contrario al de privilegiar la recuperación del nivel de la actividad económica. Es una visión simplista y equivocada. Así de claro. Pero no en nuestra tierra, donde la calamidad a la que desde hace rato ya llamamos “demagogia” alimenta siempre el desacertado andar del peronismo, por cierto.

Los nombrados legisladores: Carlos Heller y Máximo Kirchner, son ahora –evidentemente- responsables, con nombres y apellidos, de seguir postergando la posibilidad de una recuperación económica real de la Argentina. Y de un error de política fiscal muy serio, en mi entender al menos.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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