EL DIARIO

Lunes, 1 de Marzo del 2021

Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea se enfrían fuertemente

Por Emilio Cárdenas, el 12 febrero, 2021

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

La cada vez más agresiva conducta rusa en materia de política exterior ha enfriado sustancialmente su relación con la Unión Europea.

Lo sucedido en Crimea con Ucrania, es muy difícil de digerir. Los constantes ataques a Alexei Navalny y, más aún, el intento de envenenarlo en el exterior, son hechos gravísimos. En rigor, totalmente inaceptables a los ojos de los diplomáticos de los demás países civilizados.

Pero, cuidado, todo eso es Rusia, no equivocarse. Así de claro. Parece una democracia, aunque tan sólo en superficie, nada más.

Es, en cambio, una autocracia formidable y no será nada fácil hacerle dejar de lado ese tan poco atractivo sendero al que está acostumbrada, incompatible con la libertad. Pero entre el impacto del comunismo y el del zarismo, a Rusia le cuesta enormemente entender todo lo que la libertad supone y exige.

En Europa hay quienes creen que, a través del diálogo y la persuasión, de pronto las autoridades de Rusia podrían ser más respetuosas de las libertades individuales. No me cuenten entre ellos. Por esto me parece que, al final, la conducta de Rusia quedará sancionada política y económicamente por la Unión Europea.

El principal responsable de la política exterior común de la Unión Europea, Joseph Borrell, acaba de visitar a Rusia para conversar sobre las graves dificultades que hoy la separan del resto de Europa. Le fue mal. Muy mal.

Quedó humillado y fue ofendido en el transcurso de una extraña conferencia de prensa, presuntamente conjunta, por un ahora agresivo Canciller ruso, Sergei Lavrov, que aparece, paso a paso, cada vez menos apegado a la libertad. Con el ceño apretado, muy poco amistoso, cementado en su larga cara.

A lo que se agrega la poco cordial expulsión de tres diplomáticos europeos, uno sueco, otro alemán y un tercero polaco, mientras el mencionado Borrell estaba en plena visita oficial. Lo que es insólito y hasta agresivo.

Para Rusia, está claro, su política exterior es hoy, curiosamente, definida como un tema “interno”, en el que nadie (desde el exterior) puede nunca inmiscuirse. Sin irritar a los más altos funcionarios de la Cancillería.

Curioso, ¿no es cierto? Tolerancia cero, hasta para las opiniones. Una actitud altiva, que en nada ayuda a operar con el resto del mundo. Pero hoy esto es así. Vale la pena saberlo, para no equivocarse inútilmente. Toda una regresión, por cierto.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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