EL DIARIO

Domingo, 24 de Enero del 2021

Tenemos una conducción “increíble”

Por Emilio Cárdenas, el 23 diciembre, 2020

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

En nuestro particular lenguaje cotidiano, con alguna frecuencia utilizamos la palabra “increíble”, calificando con ella a algo que de pronto nos resulta tan bueno, como inesperado.

Pero hay también otra acepción. Distinta, ciertamente. Aquella que, en cambio, se refiere esencialmente a la verdad. Y, por ello, también calificamos a alguien de “increíble”, cuando simplemente no se le puede creer nada de lo que dice. Cuando es mentiroso entonces, o cuando, por su baja calidad humana, nada de lo que dice puede tomarse seriamente sin beneficio de inventario, esto es, sin ponerlo en duda, de alguna manera.

La segunda acepción es la que corresponde cuando nos enteramos que, a estar a las más recientes encuestas de opinión, hay un sólido 49,7% de los argentinos que no le creen nada a su actual presidente, Alberto Fernández. Porque advierten en él una cada vez más visible falta de idoneidad para ocupar el alto cargo que desempeña, en general.

Lo que nos ocurre no es para aplaudir, por cierto. Sino para inquietarse, más bien, puesto que aún le falta cubrir un largo período, de tres años, a su mandato presidencial en curso. Todo le será cuesta arriba, si prácticamente la mitad de la gente para la que ha sido llamado a gobernar simplemente no cree en él, para nada. Pero así son las cosas, guste o no.

Para peor, su vicepresidente está liderando una suerte de feroz ataque de demolición, sugiriendo sorpresivamente que no le gustan los colaboradores inmediatos de Alberto Fernández. Por carta abierta dirigida a todos nosotros; esto es, de modo de que nadie deje de saberlo.

El presidente camina ahora constantemente en un terreno minado por su propia tropa, más concretamente por su colaboradora más inmediata o, mejor dicho, por su aparente “patrona”, sin cuyo aval presumiblemente Alberto Fernández no estaría donde está.

Como realidad, estamos ante una situación que luce como seriamente deteriorada por la emisión irresponsable de mensajes que son todo lo contrario a tratar de edificar confianza, tarea inmediata que es indispensable en un Argentina que está empezando a tomar conciencia de que el nivel de vida de su pueblo se ha estado deteriorando constantemente, casi sin intervalos distintos, todo a lo largo de las últimas siete décadas.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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