EL DIARIO

Miercoles, 25 de Noviembre del 2020

La Iglesia Católica argentina condena la toma de tierras

Por Emilio Cárdenas, el 30 octubre, 2020

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

            No por casualidad la Argentina acaba de asistir a una serie de ataques simultáneos al derecho de propiedad. Varias publicitadas “tomas” (usurpaciones) de tierras se sucedieron, al mismo tiempo. Detrás de ellas, siempre sospechosamente cercano, aparece constantemente el nombre de Juan Grabois, un presunto “activista social”, en cuyo curriculum vitae exhibe, como mayor y casi único tesoro, su “cercanía personal” con otro pícaro argentino: el Papa Francisco. Esa relación siempre se invoca para tratar así de asignar una supuesta “legitimidad” a los pareceres y desmanes del mencionado Grabois. Esto último es particularmente preocupante cuando Grabois se lanza en sus audaces aventuras contra el derecho de propiedad, y el Papa –lamentablemente- elige el silencio.

Por eso, cabe destacar por enorme su importancia, el mensaje inmediato que sobre los atropellos antes mencionados publicó enseguida la Conferencia Episcopal Argentina. Su título: “La Iglesia no avala tomas de tierra”, es bien expresivo y realmente oportuno.

El documento aludido contiene frases contundentes, como: “Nada justifica la intrusión y la violencia a costa de la vida y los derechos de los demás”. A la que se agrega un mensaje al actual incompetente gobierno nacional, que señala: “Más que nunca se hace necesario un Estado presente que se haga responsable de políticas proactivas en materia de acceso a la vivienda y al trabajo digno”. Su principal destinatario es obviamente el ineficaz gobernador Axel Kicillof, uno de los políticos más resentidos de nuestro país. Pero también el ineficaz Alberto Fernández. Los programas estatales de acceso a la vivienda para las personas de menores ingresos no son suficientes y han fracasado ostensiblemente. Quizás por algo que también destaca la Conferencia Episcopal Argentina, con palabras meridianamente claras: “Mucho  menos aceptable es el oportunismo de quienes se aprovechan de la extrema necesidad de los más pobres para usarlos en función de sus propias ganancias y clientelismo político”.

 En su documento, la Conferencia Episcopal Argentina llama asimismo a una diligente intervención de la justicia, para evitar escaladas de violencia. Hasta ahora ese llamado ha sido efectivo. Llama también a un Estado que debe estar presente y hacerse responsable, sin permanecer en un vergonzoso silencio, de políticas proactivas en materia de acceso a la vivienda y al trabajo digno, velando por la seguridad de todos y –cuidado- “desarmando las estrategias de aquellos que sacan ventaja de esta dolorosa situación”.

 El documento de la Conferencia Episcopal Argentina está suscripto por el obispo de San Isidro, Monseñor Oscar Ojea; por el Cardenal Mario Aurelio Poli, por Monseñor Marcelo Colombo, y por Monseñor Carlos Malfa, en representación de todos nuestros obispos.

 La voz de la Iglesia se ha hecho oír. Los gobernantes deben ahora tenerla en cuenta al tiempo de ejercer sus responsabilidades.

La función pública es mucho más que una extensa catarata de prebendas, es –esencialmente- una obligación de servir honestamente a los demás. Los que no lo entienden así, no asumen el deber de gobernar correctamente, que les corresponde. Gobernar no es disfrutar. Ni enriquecerse o hacerse un nombre. Es tan sólo servir. Lo que es muy, muy diferente

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

 

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