EL DIARIO

Miercoles, 25 de Noviembre del 2020

“Impuesto a la riqueza”: Ricardo Arriazu vs Carlos Heller

Por Emilio Cárdenas, el 20 octubre, 2020

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

El siempre ruidoso ex integrante de notorios grupos juveniles comunistas, el hoy diputado nacional Carlos Heller, impulsa un peligroso proyecto. El de crear un nuevo impuesto, denominado “Impuesto a la Riqueza” que, si fuera sancionado, alimentaría, al menos por una década, la ya larga y frustrante decadencia argentina. Con la responsabilidad histórica y actual consiguientes.

En efecto, esa absolutamente resentida “iniciativa” cercenaría de inmediato el flujo de inversiones privadas y paralizaría la recuperación de la economía. Todo lo contrario de lo que debe hacerse en las actuales difíciles circunstancias. La Argentina sería -de inmediato- vista como un país que apunta, increíblemente, a destruir la riqueza de su propia gente. Que rechaza a los ricos, cual pecadores.

Por esto es, como siempre ocurre, necesario escuchar a los que realmente saben. No a los que, en cambio, sólo tienen la mente repleta de resentimientos que desde hace rato ya los nublan. A hombres de reconocido valor, como Ricardo Arriazu. El mencionado y respetado economista tucumano no anda con vueltas. Ni especula. Ni odia. Ni es resentido. Sabe mucho, además. Punto.

En una entrevista publicada electrónicamente por el diario La Nación con fecha 20 de octubre, Arriazu es absolutamente terminante. Y dice lo que es obvio. Hoy, sostiene, “es necesario aumentar la inversión y la productividad, lo que se logra bajando el costo argentino; es decir, la carga tributaria”.

Bajando, no subiendo, los impuestos, como propone el testarudo y ya octogenario -y alguna vez abiertamente marxista- diputado oficialista Carlos Heller, hoy directivo del patológico “Banco Credicoop”, institución financiera con gruesas exenciones impositivas, a la que algunos disgustados y combativos productores rurales hoy le están, aparentemente, cerrando sus cuentas.

Para lo cual hay, inevitablemente, que bajar todo improductivo posible gasto público. Y reducir la carga fiscal. Promover la inversión. No desalentarla. Ya mismo.

Sin seguir favoreciendo a quienes, desde hace rato ya, creen y postulan que “colgarse” de la renta rural, sin correr riesgos de ningún tipo, es la “salida” para que “nada cambie” y la decadencia argentina continúe su curso suicida, obviamente para su propio beneficio. Por ello transforman a ese postulado en una suerte de esquizofrénico acto de fe. Y así matan la confianza.

No es casualidad que los argentinos hoy no confíen, para nada, en su gobierno nacional. Ocurre que la confianza se alimenta día a día, pero se destruye de un plumazo, con medidas como el anunciado grotesco “Impuesto a la riqueza”.

De allí la notoria falta de inversión. De allí los evidentes recelos de la sociedad hacia una muy mediocre “clase política”, que es claramente la “clase dominante” en la castigada y desorientada Argentina de hoy.

La responsabilidad por el error de establecer, de contramano con la realidad, un impuesto nuevo, como el que está siendo prohijado y apoyado por el antes mencionado diputado nacional del oficialismo, Carlos Heller, el padre del que podría ser un costosísimo error que aparentemente estamos ya próximos a cometer.

Los autores del denunciado desatino quedarán nítidamente como tales, de cara a la historia y a nuestra propia sociedad.

La decadencia argentina no ha venido sola. No es casual. Ni ha caído del cielo, cual venganza de los dioses. Ha estado impulsada, siempre, por errores de conducción que han sido realmente garrafales, como el grosero que aquí señalamos y denunciamos.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

 

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