EL DIARIO

Miercoles, 2 de Diciembre del 2020

Una encuesta con resultados esquizofrénicos

Por Emilio Cárdenas, el 9 octubre, 2020

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

Acaban de conocerse los resultados de una encuesta recientemente realizada por la consultora “Real Time Data”, con información obtenida hasta el 4 de octubre de 2020 pasado.

 Ninguna de sus principales conclusiones luce demasiado sorpresiva.

La primera, es que la aprobación de la gestión presidencial de Alberto Fernández continúa claramente barranca abajo. Ocurre que, a medida que pasa el tiempo, sus limitaciones en materia de gestión se hacen cada vez más evidentes. Ahora la aprobación presidencial está por debajo de la desaprobación de su gestión, con un diferencial de menos cuatro puntos porcentuales.

La segunda, es que la gestión presidencial registra áreas sumamente adversas. Especialmente en temas como la seguridad, la justicia y la economía.

La tercera, es que el humor de los argentinos está inundado de desconfianza. Por esto sus expectativas sobre el futuro inmediato son cada vez más adversas, tanto para el año en curso, como para el entrante. La economía se ha transformado en la principal preocupación de los argentinos.

 En otro orden de cosas, la reprobación a la gestión presidencial de Alberto Fernández se alimenta intensamente con el repudio generalizado a la reforma judicial que pareciera estar en marcha. Para muchos no es necesaria. Para otros, ella no es el momento. Para la mayoría, el objetivo perseguido es simplemente la de brindar impunidad a la actual vicepresidente, procesada en causas que tienen que ver con uno de los principales problemas argentinos, el de la corrupción.

 La encuesta comentada señala asimismo que hoy el político argentino con mejor imagen es el Jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Se trata de uno de los políticos más importantes de la oposición y de una de las figuras nuevas que apunta a competir por la presidencia de la República Argentina en las próximas elecciones nacionales.

 Quizás la más preocupante de las realidades que exponen los resultados de la encuesta comentada es la de la profunda división que existe entre el gobierno y la oposición. Esa división se agudiza a medida que crece la percepción de la falta de capacidad de gestión del actual presidente, Alberto Fernández.

 Preocupados por la situación de sus valores sociales, los argentinos contestan que hay que recuperar la virtud del respeto, la del cumplimiento de la ley y los contratos, la de la honradez, y la de la generosidad. Esas preocupaciones, por sus características, reflejan el momento argentino, la caída de las esperanzas y la sensación de que la deshonestidad generalizada sigue siendo un problema urgente.

 Cuando uno termina de analizar la encuesta en cuestión no puede evitar pensar en que la esquizofrenia no es sólo un problema individual, sino también uno colectivo. Esto porque se trata de un trastorno mental grave que lleva a interpretar la realidad de manera anormal, con delirios que se transforman en crónicos.

 Por el momento, lo que está claro es la disconformidad social con el presente. Lo que no aparece son las conductas razonables que “la clase política” argentina debiera prohijar para detener el tobogán de la decadencia argentina, que se ha prolongado ya por varias décadas.

No es fácil invertir en la argentina cuando el gobierno equivoca tan evidentemente su rumbo.

Quizás el ejemplo más notorio es que, en momentos en que es necesario dejar atrás una profunda recesión la propuesta, en lugar de ser la baja de la carga tributaria, incluye un enfermizo “impuesto a la riqueza”.

Como si los políticos oficialistas pensaran que ganar dinero es una aberración a desterrar. Que se puede crecer, sin invertir. Que para igualar, es necesario igualar hacia abajo. Que quienes tienen capital, fruto del esfuerzo de una vida, no merecen un premio, sino un castigo.

El principal responsable de la propuesta de aumentar la presión tributaria es un diputado nacional oficialista: Carlos Salomón Heller, quien al tiempo de escribir estas líneas se apresta a cumplir 80 años. Tras un origen a la sombra de la Federación Juvenil Comunista, Carlos Salomón Heller nació curiosamente un 17 de octubre y preside un Banco cooperativista argentino beneficiario de distintas exenciones tributarias.

Es, probablemente, uno de los dirigentes argentinos con mayor carga de resentimientos que, pese a la edad, sigue actuando en la política y formulando propuestas que, como la de aumentar la presión fiscal, seguirán empujando cuesta abajo a la Argentina. Mal que nos pese.

 Carlos Salomón Heller está siendo objeto de discutibles reacciones sociales que probablemente eran previsibles. El Banco que preside (Credicoop) está enfrentado con una ola de cierre de cuentas promovida por algunos productores y organizaciones del castigado sector agropecuario argentino. Lo que es harina de otro costal.

Heller se defiende señalando, entre otras cosas, que quienes predican alejarse del Banco Credicoop “están invitando a cerrar cuentas que nunca se abrieron”. Es evidente que ese comentario denota una absoluta falta de preocupación por lo que le sucede.

Pero lo cierto es que el sector agropecuario ha vuelto a levantar la voz en contra del serio aumento de la presión tributaria que prohija Carlos Salomón Heller. Agobiados por más de 170 impuestos diferentes los productores rurales pampeanos están, otra vez, diciendo: “basta ya”.

La increíble propuesta de Carlos Salomón Heller es probablemente una de las razones principales por las que muchos argentinos han extraviado la confianza en sus actuales autoridades.

Otra es que el elefantiásico sector público continuará agobiando a la economía, como si los argentinos se hubieran resignado a que su larga decadencia es –a esta altura de las circunstancias- imposible de detener. El momento argentino no es, precisamente, un inequívoco generador de optimismo.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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