EL DIARIO

Martes, 14 de Julio del 2020

El dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, enfrenta el mal humor de su pueblo

Por Emilio Cárdenas, el 30 junio, 2020

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

Alexander Lukashenko es ciertamente el último dictador “estalinista” del mundo actual. Desde hace 26 años conduce a Bielorrusia. Ahora procura mantenerse en el poder en el que sería su sexto mandato presidencial consecutivo. Es casi una pieza de museo, entonces.

Su país, que vive bajo el imperio constante del miedo policial, lo soporta. A duras penas, por cierto, desde que las protestas callejeras reclamando por el bajo nivel de vida se repiten, cada vez con más frecuencia y público.

Ahora se prepara para tratar de obtener un nuevo mandato electoral el próximo 9 de agosto. Como siempre, lo intentará hacer inclinando arteramente la balanza en su favor.

Su próximo rival será probablemente Viktor Babariko, un ex banquero que está ya organizando electoralmente a sus huestes. Desde la cárcel, donde acaba de ser alojado por Lukashenko, acusado de lavado de dinero. Nada fácil.

Pero las encuestas sugieren que Viktor Babariko, pese a todo, podría salir victorioso. Ocurre que ya hay un comprensible hartazgo popular respecto de la presencia del personalmente primitivo Lukashenko en lo más alto del poder bieloruso.

A lo que se suman los enormes errores de Lukashenko respecto del justificado temor de su pueblo frente a la aparición de la pandemia del llamado “coronavirus”, a la que, increíblemente, califica de mera reacción de “histeria” a la que, sostiene muy suelto de cuerpo, corresponde “hundir en vodka”. Su país tiene ya casi 60.000 infectados.

En el pasado reciente, el ex agricultor Lukashenko ha anunciado reiteradamente que integrará la soberanía de Bielorrusia con la de la Federación Rusa.

Pero lo cierto es que no ha dado un solo paso concreto en esa dirección, razón por la cual Vladimir Putin -ni tonto, ni perezoso- lo está instando a que se mueva. Ante esto, Lukashenko se está recostando políticamente en la Unión Europea y en los EEUU, cada vez más.

Hay quienes creen que no es imposible que en Bielorrusia se repitan de pronto los incidentes que, en Ucrania, terminaron haciendo caer al dictador local: Viktor Yanukovich. No es, para nada, algo imposible.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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