EL DIARIO

Martes, 18 de Junio del 2019

Nicolás Maduro saca a la calle a sus infames matones

Por El Diario, el 19 marzo, 2019

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CARDENAS-EMILIO-1La situación actual venezolana es realmente bastante más que confusa. Es dramática. Con dos personas distintas reclamando para sí el carácter de Presidente de ese deteriorado país. Y con el mundo entero dividido respecto de a quien reconocer como primera autoridad del Poder Ejecutivo del país caribeño.

 

Pero en las calles de Venezuela mandan los matones de Nicolás Maduro. Esto es las bandas de atorrantes, con sus caras tapadas y armados hasta los dientes, que circulan en conjunto, montados en poderosas motocicletas exhibiendo sin mayores temores el gran poderío de sus armas largas, a las que además recurren constantemente, disparando a voluntad contra la gente que, absolutamente desarmada, protesta pacíficamente contra la insoportable situación en la que son constantemente obligados a tener que vivir: en medio de una tremenda escasez de todo. Siempre. Y de espaldas al mundo.

 

A esas bandas ilegales de motociclistas los venezolanos las han denominado como “Colectivos”. Con su aspecto y armamento, generan fácilmente terror. Se estima que hoy operan unos 7.500 motociclistas que pertenecen a los mencionados “Colectivos”.

 

Se trata de un fenómeno fundamentalmente urbano. Los “Colectivos” operan en todas las principales ciudades venezolanas.

 

Su presencia supone un cambio grave en materia de seguridad. Hasta no hace mucho, las manifestaciones de protesta venezolanas eran casi siempre disueltas con gas lacrimógeno, pero cuando operan los “Colectivos”, el gas es rápidamente reemplazado por balas y cartuchos con munición real.

 

Muchos venezolanos sostienen que los “Colectivos” descienden de las fuerzas guerrilleras marxistas que operaron en Venezuela en la década del 60. Lo que es opinable, por cierto. En algunos casos, ganaron alguna popularidad disfrazándose de “protectores” contra la corrupción policial. Su dominio sobre el espacio público fue –como cabía esperar- transformando a los “Colectivos” en agentes de otro tipo de actividades, desde que comenzaron a prestar “protección” a quienes se dedican al narcotráfico y a otras actividades delictivas.

 

Mientras Hugo Chávez estuvo vivo, o sea hasta el 2013, nunca dependió de los “Colectivos”. Como militar que fuera, jamás los respetó. Pero los organizó y mantuvo siempre activos, aunque nunca necesitó recurrir masivamente a ellos. Nicolás Maduro, en cambio, requiere contar con los colectivos y su capacidad intimidatoria, para sobrevivir. Y los usa, constantemente.

 

Es sumamente frecuente advertir que los “Colectivos” incluyen a personal policial retirado y a personas dedicadas al servicio de proveer seguridad. A guardaespaldas, entonces.

 

Nicolás Maduro enriquece a los líderes de los “Colectivos” encargándoles la realización de toda suerte de actividades en la vía pública. Muchos de ellos distribuyen los paquetes de alimentos que el gobierno provee en los vecindarios más pobres, percibiendo ingresos a cambio de esa labor.

 

Los “Colectivos” venezolanos circulan abiertamente por todas partes, con sus motociclistas generalmente ataviados de riguroso color negro. Hasta en el centro mismo de Caracas y en torno al mismo palacio presidencial de Miraflores. Circulan exhibiendo y haciendo flamear grandes banderas rojas, a modo de advertencia en el sentido de que están al servicio directo del Socialismo del Siglo XXI.

 

Abusando del armamento con el que circulan, detienen e interrogan a quienes consideran sospechosos. Con frecuencia utilizan en ello sus armas, a modo de amenaza directa, con la más absoluta impunidad.

 

Suelen tener sus caras tapadas y sus motocicletas carecen de toda identificación legal. En los hechos, se trata de una auténtica fuerza paramilitar que realiza operaciones sucias, de modo de preservar a los jefes militares, evitando que ellos puedan, de pronto, ser tenidos como responsables de la violencia.

 

La gente les teme y no sin razones. La presencia de los “Colectivos” genera, por sí misma, desbandes y corridas. Particularmente cuando llegan disparando amenazadoramente sus armas al aire. Esto, porque existe el riesgo cierto de ser heridos o hasta asesinados por miembros de los “Colectivos” casi siempre imposibles de identificar.

 

En paralelo, el gobierno de Nicolás Maduro ha organizado, dentro de las fuerzas policiales nacionales, un grupo que se encarga de las llamadas “acciones especiales” FAES). Sus integrantes trabajan codo a codo con los miembros de los “Colectivos”. En equipo, entonces.

 

Para la gente, enfrentar a los “Colectivos” supone un esfuerzo desigual, desde que se trata de utilizar piedras y botellas contra quienes tienen armas modernas que disparan balas sin pudor alguno.

 

Pese a la existencia de los “Colectivos”, lo cierto es que las protestas venezolanas no se han acallado. Pero han disminuido en intensidad y con frecuencia son fácilmente interrumpidas por la mera llegada de los integrantes de los “Colectivos”, que actúan como si tuvieran autoridad y facultades para hacerlo, cuando lo cierto es que, respecto del pueblo venezolano, los “Colectivos” son apenas un abusador y siniestro azote más, que actúa desde la ilegalidad.

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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