EL DIARIO

Lunes, 15 de Octubre del 2018

Cristina Fernández de Kirchner: en el exterior la identifican con la corrupción y, por ello, la repudian duramente

Por Emilio Cárdenas, el 20 septiembre, 2018

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Recibir una condecoración es, para los hombres y mujeres de gobierno, un honor inusual. Pero que ella luego sea “anulada”, esto es dejada sin efecto, es una desgraciada anomalía, todavía menos frecuente. Ocurre cada “muerte de obispo”. Para quien es objeto de esa medida, supone un lastimoso castigo público, una suerte de repudio inocultable que lo acompañará hasta su muerte.

 

Esto le acaba de ocurrir a la ex presidente de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, lacerando su ya deteriorada imagen.

 

En efecto, el unicameral Parlamento ecuatoriano, la llamada Asamblea Nacional de ese país, acaba de decidir “dejar sin efecto” la condecoración que Ecuador concediera en el 2016 a Cristina Fernández de Kirchner.

 

Se trata de la insignia “Manuela Sáenz” que le fuera entregada por gestión del bolivariano ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, hoy exiliado y en desgracia a punto tal que ha perdido el liderazgo del que fuera su movimiento político, “Alianza País”, del que terminó desafiliándose recientemente.

 

La medida -de carácter nítidamente moral- sume naturalmente a su destinataria en la mayor vergüenza. Se tomó por 87 votos sobre 137 totales.

 

Se trató de lo que podríamos probablemente llamar la “des-condecoración” de Cristina Fernández de Kirchner. Que ciertamente no sorprende en la Argentina.

 

La Asambleísta Ana Galarza, una dirigente opositora, seguramente no quiso dejar flotando duda alguna sobre las razones de lo sucedido en Ecuador, al decir, con meridiana claridad: “No es posible que personajes que traicionaron la fe pública y su ideología ostenten importantes condecoraciones”.

 

Ocurre que Cristina Fernández de Kirchner está siendo activamente investigada por la justicia argentina en un número creciente de causas por presuntos episodios de escandalosa corrupción, circunstancia infausta que ciertamente ha trascendido las fronteras de su propio país, como queda visto.

 

Lo sucedido nos recuerda aquello tan acertado que ha sido atribuido a Don Francisco de Quevedo: “La soberbia (mal terrible que parece aquejar visiblemente a la ex presidente argentina) nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió”. Es así. Dicen que la adversidad vuelve sabios a los hombres a los que golpea. En este caso, por las particulares características personales de la des-condecorada mujer a la que acaba de golpear, lo dudo mucho.

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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