EL DIARIO

Martes, 13 de Noviembre del 2018

Suecia Incorpora al Populismo a su Espectro Político

Por Emilio Cárdenas, el 11 septiembre, 2018

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Suecia es uno de los países más modernos del mundo. Además, es uno de los más serios y generosos. Políticamente, Suecia ha sido -por décadas- un bastión de la centro-izquierda moderada. Acaba de tener, una vez más, sus elecciones nacionales y los resultados de las urnas merecen algunos comentarios.

Nuevamente la centro-izquierda, o la social-democracia, se impuso con claridad en los comicios. Sumada a los votos “verdes”, obtuvo un 40,6% de los votos totales. La coalición de centro-derecha le siguió, con el 30,3% de los votos. Entre esas dos fuerzas mayoritarias tradicionales suman, entonces, el 70,9% de los votos suecos. Ambas conforman todavía, está bien claro, la columna vertebral de la masa de votantes suecos.

La novedad está en el crecimiento de la extrema derecha, esto es de lo que hoy, bien o mal, en el Viejo Continente se llama “populismo”. Esto es de la fuerza que se opone, enérgicamente, a abrir las puertas desaprensivamente -o sea sin filtros, ni selectividad, de casi ningún tipo- a la ola de inmigración africana.

Suecia recibió, en los últimos 15 años, a unos 650.000 inmigrantes, en su mayoría provenientes del Continente Negro. Con una población del orden de los diez millones de habitantes, no es poca cosa.

Y hay quienes creen que este fenómeno ha comenzado a afectar la esencia misma de la identidad sueca. Son los Demócratas Suecos, que lograron un 17,6% de los votos. Ellos no solamente se oponen a dejar la puerta totalmente abierta a la inmigración, sino que además postulan alejarse, sin demoras, de la Unión Europea, en lo que llaman el “Swexit”, para lo que sugieren convocar a un referendo especial.

El primer ministro social-demócrata, Stefan Lofven, pese a ser hoy minoritario, no cree que deba renunciar. Ocurre que su partido aún tiene la mayor cantidad de votos como espacio político en su país.

Su rival de centro-derecha, Ulf Kirstersson, piensa lo contrario y cree que ya es hora de conformar una coalición de gobierno entre los dos principales partidos del país. Probablemente no sea escuchado. Supone, y no sin buenas razones, que la centro-derecha no puede asociarse al populismo para destronar al gobierno actual. Sería irresponsable. Pero ese es un riesgo latente, que crece.

Por ahora, las bancas del Parlamento sueco se distribuyen como sigue: a) el bloque de centro-izquierda, conformado por los social-demócratas, los verdes y la izquierda dura: 159 bancas; b) el bloque de centro-derecha, compuesto por los moderados, los centristas, los liberales y los demócrata-cristianos: 143 bancas y c) los populistas: con 49 bancas.

Esa no es necesariamente una estructura que garantice en todos los casos la estabilidad, por cierto. Pero es un reflejo de la realidad de la Suecia de hoy, obviamente.

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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