EL DIARIO

Domingo, 23 de Setiembre del 2018

Eduardo Duhalde y los “Ríos Revueltos”

Por Emilio Cárdenas, el 11 septiembre, 2018

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Al oscuro -y poco brillante- ex presidente argentino e inefable caudillo peronista suburbano, Eduardo Duhalde, le gusta ciertamente la pesca. Particularmente en momentos de “río revuelto” que, en la Argentina de los últimos tiempos han sido, desgraciadamente, bastante frecuentes.

Se olvida, sin embargo, de algo por lo que siempre le será recordado: el triste “privilegio” de haber, en otra evidente oportunidad de “río revuelto”, promovido hacia la presidencia de la República Argentina nada menos que al también inefable (aunque poderoso) matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner, que hoy está siendo activamente investigado por denuncias que lo asocian con la que puede resultar, de pronto, la más grande aventura de corrupción emprendida jamás por la clase política de la que ha sido desgraciadamente testigo la República Argentina.

El lamentable “padrino” de los Kirchner fue, cabe recordar para la historia, el también ex presidente Eduardo Duhalde, sin cuyo decisivo endoso -y apoyo- los Kirchner no hubieran llegado nunca a la cima del poder en nuestro país. Fueron inicialmente los “protegidos” políticos de Eduardo Duhalde. Después, como era previsible, lo dejaron de lado. No les servía.

Recientemente Enrique Avogadro, comprensiblemente indignado por la nueva y repentina “aparición” de Eduardo Duhalde en el enrarecido escenario político argentino, calificó públicamente a Eduardo Duhalde de ser un “caradura”. Y eso que ya no tiene al recordado “Gringo” Soria haciendo toda suerte de operaciones políticas a su lado.

Lo cierto es que una vez más, Duhalde está hablando hasta por los codos, obviamente sin decir nada demasiado significativo, en actitud que sólo quiere eventualmente decir: “aquí estoy”.

Sabemos bien no sólo donde está, sino cuál es su peligrosidad. Y su pasado.

Pero Duhalde ya no encuentra el eco que alguna vez fabricara en su propio derredor. Eran otros tiempos. Su trayectoria, muy poco feliz, hoy ciertamente lo condena de inmediato. Y lo grave es que sus periódicos “aportes” a la política argentina son siempre “maniobras” poco transparentes.

Ahora se mueve aparentemente en favor de Roberto Lavagna, economista experimentado y reconocido, que naturalmente no necesita que nadie proclame su capacidad y bondades, que son por todos bien conocidas.

Además, Eduardo Duhalde ha comenzado a embestir abiertamente contra el gobierno de Mauricio Macri, en un momento particularmente peligroso para la economía argentina, cuando desde el exterior hay algunas dudas acerca del financiamiento de su futuro inmediato.

Los dichos de Duhalde no ayudan. Por razones obvias. Ocurre que su figura está tan íntimamente entrelazada con la de la proyección de los Kirchner, a los que Eduardo Duhalde hiciera acceder a la presidencia de nuestro país, que suenan como perteneciendo a un momento histórico felizmente superado, en el que la sombra de la corrupción cubrió lo más alto del poder político en nuestro medio. Densamente.

No es algo que nadie pueda aspirar a hacer resucitar, por cierto. Todo lo contrario, más bien. Se trata de desterrar la corrupción, con el concurso de todos. Y quien –como hemos dicho- ha sido lamentablemente responsable de habernos endosado a los Kirchner debiera tratar de privilegiar el silencio.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

 

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