EL DIARIO

Martes, 23 de Octubre del 2018

Reseña: “El Desencuentro”, de Frans & Los Hijos del Rigor (2017)

Por Emilio Pérez Miguel, el 31 agosto, 2018

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frans-banfield-el-desencuentro “Andábamos sin buscarnos, pero andábamos para encontrarnos”, escribía Cortázar en Rayuela. Y esa frase tan conocida como acertada sirve también de metáfora para este disco editado por Frans Banfield & Los Hijos del Rigor en 2017, donde la música se convierte en el camino que une los corazones de quienes marchan sin rumbo fijo (ya sea por falta o por finitud de miras), pero destinados a unirse bajo el signo de una misma luna de piel.

El fundador de este proyecto es Francisco Ons, oriundo del barrio porteño de Banfield (de ahí su nombre artístico), a quien acompaña una banda soporte (“Los Hijos del Rigor”) que incluye al bajista Brian Moure de la localidad española de Vigo, con quien Frans fundó el grupo en 2012, y que es co-autor de las composiciones y arreglos del álbum.

“El Desencuentro” es el segundo disco que publican, y junto a Frans en voz y guitarras y Brian en bajo tenemos a la configuración actual de Los Hijos del Rigor: Franco Cesare en guitarra y coros, Tincho Amenábar en teclados, y José Manuel Stewart en batería.

Musicalmente, el pulso que recorre este disco se acelera y desacelera como lo haría el de un corazón ante ilusiones que se conquistan y se pierden, a través del rock percudido de “Verte Bailando”, o lo espartano de baladas como “El Día que te Quiera” y la bellísima “Luna de Piel”.

El adelanto del álbum fue “Tu Propio Vuelo”, que con una letra que plantea una lucha sin cuartel entre la razón y el corazón (y una melodía dispuesta como un despegue y retorno sin nunca volver a aterrizar) resume la esencia misma del disco. Es lógico, entonces, que fuera su carta de presentación.

(Vale señalar que existen dos versiones – los arreglos difieren entre la que se editó como adelanto, y la incluida en la selección final).

El otro corte fue “La Avaricia”, cuyo video fue filmado en las calles de Vigo en una suerte de hora mágica, con la letra de la canción escoltando a Frans hasta que llega a un escenario, enfunda su guitarra y comienza a actuar, como despertando en un sueño dentro de otro sueño.

El disco cuenta con invitados de la talla de Ariel Rot y Marcelo Gillespie, y fue producido por Sebastián Bereciartua de Viticus, quien supo ensalzar las composiciones originales sin interferir con las habilidades de su autor.

Y es que más allá de la notable fluidez de la banda, el gran mérito de Frans es ser tan buen músico como conceptualista, creando una obra con verdadera coherencia y sentido estético, sabiendo qué contar y cómo contarlo.

Corría el año 2002 cuando Frans emigró a España, movido por la terrible crisis que sacudía la región. Recién acababa el secundario, y se marchó con su futuro en vilo. Y aunque no sabía qué buscaba, sí sabía algo: que la música lo ayudaría a encontrarlo.

Puede parecer una paradoja, entonces, que en un disco titulado “El Desencuentro” hoy se encuentre a sí mismo y a su arte en su mejor momento.

O quizá no. Quizá no es ninguna paradoja.

Porque si hay algo que nos da la música, es la certeza de que en algún lado siempre hay algo mejor esperándonos.

Y ese algo se llama felicidad.

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