EL DIARIO

Lunes, 12 de Noviembre del 2018

Los EEUU procuran incrementar las sanciones económicas a Irán y Venezuela

Por Emilio Cárdenas, el 29 mayo, 2018

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

 

Después de dejar -de un verdadero plumazo- absolutamente de lado el convenio suscripto con Irán en el año 2015 por la comunidad internacional sobre el programa nuclear persa, que hasta incluyera en su momento la conformidad oficiosa del entonces presidente Barack Obama, el actual presidente de los EEUU, Donald Trump, está ahora tratando de que China y la India se sumen, ambos, a la imposición de sanciones económicas adicionales a Irán. Por el momento, sin éxito.

Luego de cumplir con una promesa electoral concreta, la de abandonar unilateralmente el acuerdo celebrado con Irán por la comunidad internacional en el 2015, el presidente de los EEUU, Donald Trump, impuso rápidamente nuevas sanciones a Irán.

Ellas apuntan, en este caso, a quebrar un mecanismo financiero organizado por los llamados Guardianes de la Revolución iraníes, en virtud del cual, a través de algunas sociedades e instituciones financieras establecidas en los Emiratos Árabes, los iraníes -con la complicidad de su propio Banco Central- se hacían de divisas, subrepticiamente, a través de una compleja red de empresas y sociedades que había sido organizada especialmente al efecto.

Seis individuos y tres sociedades iraníes fueron identificados como los autores y responsables de las maniobras cambiarias detectadas y, como consecuencia, fueron muy rápidamente acusados de ello y, enseguida, sancionados y multados específicamente. Ninguno de ellos podrá, en más, seguir operando comercialmente a través de los Emiratos.

La empresa, doble, supone evidentemente el riesgo concreto de que las presiones sobre las dos naciones nombradas hagan de pronto subir el precio internacional del petróleo crudo, desde que los dos países que serían objeto de nuevas sanciones económicas son ciertamente dos de los principales exportadores de crudo del mundo.

En simultáneo, los EEUU también están presionando a Venezuela, en procura de forzar la salida del autoritario y, a la vez, manifiestamente inepto presidente, Nicolás Maduro.

Esto naturalmente generaría “ganadores” y “perdedores” entre el resto de las naciones. Por esta razón, los países que son importadores importantes de petróleo crudo siguen lo que sucede con mucha inmediatez y, por lo demás, con una cuota visible de comprensible preocupación.

Ocurre que, geopolíticamente, esto puede abrir una verdadera “Caja de Pandora”. Lo cierto es que el precio internacional del crudo ha subido ya fuertemente (hasta niveles del orden de los 80 dólares el barril) y que existe una creciente sensación de que podría continuar haciéndolo.

Desde que se esperaba que Nicolás Maduro fuera reelecto, aunque con fraude, es previsible que, si ello sucede, las sanciones impuestas a la sufrida Venezuela se endurezcan aún más. E impidan, en los hechos, utilizar al sistema financiero internacional con relación a las compras de hidrocarburos a Irán. Y limiten, asimismo, las importaciones de crudo liviano que Venezuela mezcla con los crudos pesados propios, para así posibilitar su exportación. A lo que se podrían sumar hasta restricciones específicas a la posibilidad misma de contratar seguros para las operaciones en las que Venezuela o sus empresas oficiales sean parte.

China y la India, con sus respectivas economías gigantescas, son hoy los compradores principales del crudo iraní. Ambos países compran también algo de crudo venezolano, cuya oferta ha disminuido ya, entre otras razones por la tremenda incompetencia del patológico régimen de Nicolás Maduro, que ha contribuido a hacer caer sensiblemente los volúmenes producidos y exportados por Venezuela.

Para hacer todo aún más complicado, la petrolera Conoco Phillips está embargando, con éxito, los buques tanque que transportan a través de las aguas del Caribe el crudo venezolano, el que generalmente se vende a través de PDVSA. Y otras empresas del sector podrían de pronto hacer algo parecido.

Todo esto puede eventualmente ser utilizado por Rusia y por la propia OPEP para procurar re-estructurar sus exportaciones de hidrocarburos de manera de que el precio internacional del crudo se entone significativamente y, como consecuencia, su actual influencia política internacional aumente.

Esto, a su vez, podría derivar en construir relaciones bastante más cercanas con los dos grandes exportadores de crudo antes nombrados. Como ya parece haber sucedido con Rusia y China respecto de Venezuela, cuyo eventual colapso afectaría ahora a algunos acuerdos políticos ya celebrados vinculados con temas que no necesariamente tienen una relación directa o lineal con las ventas de hidrocarburos.

Además, Arabia Saudita, que hoy compite con Irán por influencia y liderazgo en su propia región, podría ver crecer su influencia aún más allá de Medio Oriente.

Todo esto como consecuencia de la relativamente previsible caída de las ventas de hidrocarburos producidos en Irán y/o en Venezuela que parecería ser inexorable, salvo que haya cambios inesperados en el escenario internacional y en el juego y posiciones de sus principales actores.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir