EL DIARIO

Viernes, 25 de Mayo del 2018

La Lucha por la Igualdad de la Mujer Iraní se Intensifica

Por Emilio Cárdenas, el 11 marzo, 2018

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La reciente celebración, el 8 de marzo pasado, del Día Internacional de la Mujer tuvo un particular impacto en Irán, donde las mujeres están intensificando -conmovedora y visiblemente- su lucha por la igualdad. Lo hacen en procura de que se dejen sin efecto algunas de las restricciones que las afectan en función de lo que en Irán se denomina genéricamente como el “Código de la Modestia”, que entre otras cosas, las obliga a cubrir su pelo cuando están en lugares públicos.

Irán es, cabe recordar, una de las dos naciones en las que esa obligación existe y es objeto de vigilancia especial, de corte policial. La otra es su notorio rival regional: Arabia Saudita. La obligación de cubrirse las cabezas existe también, es cierto, en algunos otros países de Medio Oriente y del sur de Asia, donde la presencia y gravitación del Islám son importantes.

La mencionada rebelión femenina iraní, que aún es relativamente tímida, no es una empresa fácil, desde que ella enfrenta a las mujeres con el liderazgo religioso islámico que gobierna férreamente al país.

No es tampoco un camino fácil de recorrer. Una de ellas, que osara posar públicamente con su pelo al aire, acaba de ser condenada por ello a tres meses de prisión. Otra ha recibido un castigo aún más severo, de dos años. Lo que es sólo parte de una serie de condenas similares dictadas en las últimas semanas.

Las redes sociales iraníes han reflejado constantemente no sólo la permanencia, sino la creciente intensidad del reclamo de las mujeres locales, que -cabe destacar- están ciertamente entre las más y mejor educadas de la región.

Lo cierto es que desde que, en 1979, se produjera la profunda revolución islámica en el país de los persas, las mujeres han sido constantemente obligadas a cubrirse la cabeza con el llamado “hijab” cuando están en lugares públicos, así como a usar vestidos amplios, con los que se procura disimular los perfiles de sus cuerpos.

Casi la mitad de los iraníes entrevistados específicamente sobre este tema en particular consideran que se trata de una cuestión que pertenece claramente a la esfera privada de cada persona. Pero las autoridades no lo ven de esa manera.

La juventud iraní, por su parte, cree que la prohibición a las mujeres de aparecer en público con la cabeza descubierta es tan sólo una triste rémora del pasado, que debiera dejarse de lado.

Pero las autoridades iraníes siguen sosteniendo que, para una mujer, exhibirse en público con la cabeza descubierta es una forma de “incitar a la prostitución y a la corrupción”. Lo que parece algo exagerado, como mínimo.

En rigor, la necesidad de cubrirse las cabezas es un símbolo de la autoridad, discriminatoria y opresiva, que en Irán detentan los clérigos islámicos a los que nadie ha elegido para conducir a esa nación.

La medida comentada fue dejada sin efecto en su momento por el Shah Reza Pahlavi, en la década de los años 30. No obstante, regresó con la revolución islámica, en 1979. Y desde entonces pesa severamente sobre los hombros de las sufridas mujeres iraníes.

La comentada no es ciertamente la única restricción que sufren las mujeres en el país de los persas, desde que no pueden, por ejemplo, obtener sus pasaportes, ni viajar al exterior, sin la conformidad de sus respectivos maridos. Las discriminaciones vigentes incluyen cuestiones tales como las de: divorcio, herencia, empleo y hasta el desempeño de algunos cargos públicos en particular.

Nada garantiza la desaparición de las duras discriminaciones que todavía sufren estoicamente las mujeres iraníes. Pero el tema parece haber adquirido de pronto una intensidad inusual, que sugiere que ha llegado para quedarse entre aquellas cuestiones que la sociedad persa debe tratar de resolver en el corto plazo.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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