EL DIARIO

Lunes, 24 de Setiembre del 2018

Los Franceses siguen impidiendo las exportaciones agrícolas Latinoamericanas

Por Emilio Cárdenas, el 25 febrero, 2018

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Francia ha sido -y sigue siendo- la hiperactiva madre del nefasto proteccionismo agrícola europeo, que tanto y tan gravemente ha dañado a nuestro país en las últimas décadas, cerrando prácticamente el mercado del Viejo Mundo a nuestras principales exportaciones agropecuarias y reservándolo, en cambio, para sus propios privilegiados productores.

Y esto, en esencia, no ha cambiado. Para nada, pese a las dilatadas y frustrantes “negociaciones” que están aparentemente en marcha para tratar de cerrar un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea que incluya a nuestros principales productos del agro, que lo cierto es que, desgraciadamente, aún está “en veremos”.

El tema es absolutamente prioritario para el belicoso agro galo. Prueba de ello, es que en los últimos días unos veinte mil productores franceses volvieron a salir de sus trincheras y, al volante de su sofisticada maquinaria, organizaron los cortes de caminos y protestas conocidos, molestando a toda Francia para así llamar la atención acerca de sus insistentes reclamos.

El más duro de esos reclamos es probablemente el que exige perentoriamente que no se importe carne roja desde América Latina. Hasta organizaron, en la ciudad de Lille, un bien publicitado “entierro” de un féretro, dentro del cual, afirmaron, estaban los restos “del agricultor francés”. El féretro fue filmado y fotografiado profusamente, cubierto con una imponente cruz, que seguramente no representaba las penurias que -desde la presión que hace Francia- se imponen sistemáticamente a los productores agropecuarios del resto del mundo.

Emmanuel Macron, precavido, recibió casi simultáneamente a almorzar en el mismo palacio del Elíseo a nada menos que mil encendidos jóvenes agricultores franceses, que -con la boca llena y algún trago colateral- “luchaban por su propio futuro”. Caiga quién caiga. O, pague quien pague, mejor dicho.

Para disimular lo realmente prioritario para sus invitados, esto es la exigencia permanente del cierre de sus fronteras a la carne roja latinoamericana, Emmanuel Macron -que, por cierto, “no come vidrio”- denunció las sumamente “peligrosas” compras de tierras agrícolas francesas (trigueras) por parte de algunos audaces inversores chinos, anunciando asimismo prontas restricciones a esas adquisiciones, para evitar “males mayores”.

Hablamos, concretamente, de la compra por parte de inversores especuladores chinos de dos fracciones de tierra agrícola francesa: una de 1.700 hectáreas y otra de 900 hectáreas, las que parecen haber “espeluznado” a los agricultores galos.

Lo cierto es que estamos frente a una auténtica “cortina de humo” para, con ella, intentar disimular hábilmente el contenido profundo y real de los reclamos, que puede sintetizarse fácilmente del siguiente modo: “no abrirle nunca la puerta de Europa a las importaciones de carne vacuna que podrían llegar desde América Latina”.

Más de lo mismo. Con un “packaging” que ha ido variando, según los distintos momentos e instancias. Mientras, en otros foros, el gobierno francés habla de su “apoyo” al “desarrollo” de todos.

Tratando evidentemente de entusiasmar a sus jóvenes visitantes, Emmanuel Macron les anunció que Francia, en más, promoverá financieramente la llamada “metanización” de los desechos orgánicos rurales, de modo de generar así un “ingreso adicional” para los agricultores de su país. Los jóvenes visitantes, que aplaudieron su anuncio, no dejaron de insistir en el cierre de sus fronteras a los productos del agro latinoamericano. Con disimulo o sin disimulo.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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