EL DIARIO

Lunes, 20 de Agosto del 2018

Francia y los EEUU presionan a Nicolás Maduro

Por Emilio Cárdenas, el 7 febrero, 2018

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No es nada fácil digerir a los tiranos. Menos aún a un personaje tan vulgar -y prepotente- como Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Por esto no es realmente demasiado sorprendente que los líderes de distintos países democráticos del mundo estén denunciando -a viva voz- la permanente y peligrosa “deriva autoritaria” del gobierno de Nicolás Maduro, en la castigada Venezuela, a la que califican de inaceptable.

Uno de ellos es Emmanuel Macron, el joven y popular presidente de Francia, que ciertamente “no tiene pelos en la lengua”. El líder galo está empujando a la Unión Europea a aumentar sus sanciones económicas contra el régimen de Nicolás Maduro. Hasta ahora, ellas han recaído sobre una lista, relativamente corta todavía, de dirigentes venezolanos que acompañan de cerca a Nicolás Maduro en la gestión de su aventura dictatorial caribeña. Esa lista incluye a Diosdado Cabello, el segundo -y socio- de Nicolás maduro, sindicado desde hace años como un hombre peligrosamente cercano al narcotráfico. Y a Tibisay Lucena y Néstor Reverol, otros dos altos dirigentes bolivarianos.

La voz de Macron resuena ahora con más firmeza. Seguramente impulsada por el último fraude de Nicolas Maduro: el reciente anuncio de una convocatoria para elecciones presidenciales para el primer cuatrimestre del año en curso, excluyendo con total desparpajo, a las fuerzas de la oposición aglutinadas en el llamado Movimiento de la Unidad Democrática (MUD).

Una carrera electoral que nace, queda visto, abiertamente amañada. Donde todo aquel que puede ganarle a Nicolás Maduro está -de inicio- imposibilitado legalmente de competir con él. Escándalo que ocurre ante los ojos, incrédulos, del mundo entero.

Pero Maduro no sabe lo que es vergüenza. A lo que cabe agregar que tampoco le importa lo que pueda pensar el mundo respecto de sus acciones, desde que se siente amo y señor de Venezuela y, peor, actúa siempre como tal. Prueba de ello es su reciente y absurda expulsión del embajador de España en Caracas. Porque se animó a decir simplemente la verdad: esto es que Nicolás Maduro y la gavilla cívico-militar que lo apoya no respetan los derechos humanos del venezolano. Macron sostiene, con razón, que Venezuela no es, desde hace largo rato ya, una democracia, más allá de los disfraces y biombos de disimulo de Nicolás Maduro. Lo que debe denunciarse, sin caer en los conocidos silencios, complacientes y cobardes a la vez.

También los EEUU están aumentando ahora la presión sobre los dirigentes chavistas. En lo que luce como una corrección del rumbo contemporizador propuesto ilusoriamente por nuestro conocido Tom Shannon. Como también lo hacen Canadá y el llamado “Grupo de Lima” al que nuestro país pertenece, que está examinando otra vez la posibilidad de endurecer la lista de sanciones que ya se han impuesto a Venezuela.

Venezuela debe quedar identificada como lo que es: una nación de la región que tristemente ha abjurado de sus compromisos democráticos, y abrazado, en cambio, el deplorable autoritarismo. Que, además, tiene a algunos de los líderes del oficialismo teñidos por una peligrosa cercanía con el narcotráfico.

Como Cuba, Venezuela se ha vuelto ya una tiranía. La segunda en la región, mal que nos pese.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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