EL DIARIO

Domingo, 27 de Mayo del 2018

Egipto y Etiopía detienen el uso del agua del Nilo

Por Emilio Cárdenas, el 30 enero, 2018

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La vida económica de Egipto depende en buena medida de las aguas del Nilo. La actividad tiene una cierta dependencia de ellas. Para los 94 millones de egipcios, ese es su ámbito vital esencial. El resto del país es desértico y prácticamente inhabitable. Pero el Nilo no sólo baña a Egipto. También lo hace, aguas arriba, respecto de Etiopía y Sudán.

 

Etiopía está construyendo una enorme represa –río arriba- para generar energía hidroeléctrica, lo que ha provocado en Egipto la preocupación de que de pronto el flujo del Nilo podría reducirse. Por esto el gobierno egipcio, para el que el Nilo es un tema de vida o muerte, ha comenzado a presionar al de Etiopía para definir adecuadamente “ex ante” cómo funcionará el más grande proyecto hidroeléctrico de África, para evitar que lo perjudique.

 

Hasta ahora no se ha logrado el acuerdo deseado, pese a que está trabajando una importante consultora francesa que define los riesgos a cubrir para los países que están aguas debajo de la represa. Egipto no puede arriesgarse a vivir sólo con promesas poco claras y con toda suerte de albures o imprevistos. Necesita definiciones específicas.

 

Ocurre que no puede perder los más de 55 billones de metros cúbicos de agua que el Nilo le suministra. Ni cuando la represa está llenándose, ni cuando está en funcionamiento. Además, pretende que la cifra antes mencionada pueda crecer, acompañando las necesidades de crecimiento del país. El agua del Nilo no se consume íntegramente, sino que se trata y recicla en busca de maximizar sus beneficios.

 

Ante el reclamo de Egipto, Etiopía por el momento se niega a asumir compromisos fijos de suministro de volúmenes de agua. Sudán está apoyando a Etiopía en procura de que pueda mantener la flexibilidad que desea. Para Sudán, la represa evitará que sus sistemas de riego estén sujetos –como hasta hoy- a la estacionalidad de las lluvias. Pretende contar con flujos de agua previsibles y constantes, que eviten las inundaciones que hasta ahora la ausencia de la represa a veces genera.

 

El tema es delicado, para los tres países. La represa está ya construida en sus dos terceras partes y este año se probarán las turbinas generadores, con la esperanza de poder completar la construcción antes de que comience el año 2019.

 

Especialistas del Banco Mundial están asesorando a los tres países, de modo de edificar en conjunto un sistema operativo eficiente que supere las desconfianzas y permita una operación óptima de la represa que esté en avanzada construcción, de modo que nadie quede perjudicado y todos obtengan los beneficios que ella puede conferirles.

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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