EL DIARIO

Miercoles, 13 de Diciembre del 2017

La Libertad Económica Motoriza el Crecimiento

Por Emilio Cárdenas, el 11 octubre, 2017

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A través de los 12 largos años de las frustrantes gestiones presidenciales del matrimonio Kirchner, el dirigismo se apoderó de la Argentina. Económicamente, como cabía suponer, la paralizó. La receta era muy simple: confiscar la renta del sector agropecuario y distribuirla alegremente a los demás, recurriendo al populismo. El resultado es conocido, la producción agropecuaria se estancó y las exportaciones de los productos del campo cayeron.

 

Desde hace un año y medio el presidente Mauricio Macri ha cambiado el rumbo, empujando –aunque lentamente- a la economía argentina en dirección a la apertura y la libertad de acción. Paso a paso, con gradualismo, para evitar fricciones socio-económicas.

 

No obstante el sector rural, el más dinámico y competitivo de la economía argentina, ha reaccionado ya con un aumento significativo de la producción. En la campaña 2016-17, la Argentina generó un nuevo récord con 136,6 millones de toneladas de granos, lo que supone un aumento del 9,3% respecto de la producción del año anterior.

 

La recuperación de la producción de cereales ha sido no solo fuerte, especialmente en trigo y maíz, sino muy rápida. El aumento en el uso de fertilizantes y maquinaria moderna permitió a la Argentina obtener un significativo incremento en los rindes medios históricos rurales.

 

El impulso del agro continúa, pese a que este año su área central productiva ha sufrido inundaciones serias que afectan a casi 6 millones de hectáreas y disminuirán el área sembrada de la soja. Por ello los márgenes brutos serán más ajustados. Impactan además en la rentabilidad los insumos locales, que han continuado encareciéndose por efecto de una inflación que va cayendo pero que todavía está en el orden del 20% anual.

 

El agro genera nada menos que el 45,5% de los valores exportados por la Argentina. El 55,3% del tonelaje exportado correspondió a granos sin procesar, el 7% a aceites vegetales, el 37,5% a subproductos oleaginosos, y el 0,3% restante a los cultivos industriales.

 

Si bien la Argentina no ha vuelto todavía a ser el “granero del mundo”, queda visto que el aumento de la libertad en el campo de la economía ha obtenido una importante y rápida respuesta en el sector agropecuario, el más competitivo de todos.

 

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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