EL DIARIO

Miercoles, 13 de Diciembre del 2017

Problemas Serios para Sudáfrica

Por Emilio Cárdenas, el 9 octubre, 2017

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El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, está desde hace rato ya, en problemas. Serios, por cierto. Tan es así, que hay quienes comienzan a profetizar que en la próxima elección nacional de su país, esto es en el 2019, el actual partido de gobierno podría no alcanzar el 50% del total de votos. Esto, hasta no hace mucho, era impensable.

 

Jacob Zuma está irremediablemente desprestigiado y sumido en un verdadero mar de acusaciones de corrupción. Le sucede algo parecido a lo que algunos ex gobernantes latinoamericanos están penando. Entre ellos, Ollanta Humala, Cristina Fernández de Kirchner y “Lula” da Silva, todos enlodados por el mismo mal.

 

El partido de Nelson Mandela, que transmitía esperanza y representaba las aspiraciones de la mayoría negra sudafricana ha fracasado, traicionando las esperanzas de muchos. No transformó la vida de la mayoría negra de bajos ingresos, pese a que es cierto que les facilitó el acceso a algunos servicios esenciales, de los que no disponía. No obstante, lo cierto es que en los hechos el maldito “apartheid” no ha desaparecido del todo y sólo ha generado un avance notable para una pequeña minoría negra de altos ingresos que hoy vive de espaldas a la pobreza. En este sentido, el principal fracaso del gobierno de Zuma tiene que ver con la educación, como es habitual. La segunda razón del fracaso del oficialismo es la corrupción, que se ha extendido a través del sector público y contagiado a algunas empresas privadas. El propio presidente Zuma es un ejemplo de esto, al haber utilizado dineros públicos para construirse una finca rural digna de Hollywood, pagada por los contribuyentes.

 

Para quienes la pasaron mal durante el “apartheid”, que hoy conforman la franja de las personas mayores, la frustración es clara. Por ello miran a la elección del 2019 con un alto grado de desconfianza.

 

En primer lugar, porque la candidata presidencial del ANC (el partido de gobierno), probablemente sea una ex esposa del presidente Zuma, Nkosazana Dlamini, considerada como una aliada del actual presidente. Sin embargo, dentro del ANC hay también otro candidato: Cyril Ramaphosa, un ex guerrillero que combatiera a la minoría blanca, que hoy se ha transformado en un magnate millonario. Parecería que el mencionado segundo candidato no está dispuesto a asegurar la impunidad de Jacob Zuma y que, además, pondría en marcha una “purga” interna en el ANC destinada a desalojar del partido a los dirigentes corruptos. Esta última es una posibilidad, aunque lo cierto sea que también en Sudáfrica, del dicho al hecho hay mucho trecho.

 

La tensión interna en el ANC es tal que algunos anticipan hasta su posible división. En rigor, algunos de sus dirigentes más jóvenes ya han abandonado al partido. Este es el caso del combativo Julius Malema, que ha fundado, desde la extrema izquierda, un partido de alternativa. El de los “Combatientes por la Libertad Económica”. En su ambición Malema ha concertado una alianza táctica con agrupaciones de extrema derecha, lideradas por personajes de raza blanca conocidos por algunos de sus posiciones extremistas.

 

Queda visto que la situación sudafricana se ha vuelto bien compleja. El país que alguna vez personificara el sueño de la modernidad en el Continente Negro está en dificultades y con un futuro muy poco claro, lleno de posibles remezones. Esto es todo lo contrario a un ambiente de confianza, razón por la cual el crecimiento de Sudáfrica ha sido afectado y proyecta la imagen de que, mientras las cosas no cambien, no cabe esperar milagros en ese país. Esto es por cierto lamentable, pero desgraciadamente es la realidad.

 

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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