EL DIARIO

Sabado, 23 de Setiembre del 2017

Fuerte caída de la popularidad del Presidente de Francia, Emmanuel Macron

Por Emilio Cárdenas, el 4 septiembre, 2017

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Los políticos saben bien que la popularidad va y viene. Que no es eterna, en consecuencia. Que es, más bien, una cuestión frágil. Prueba de ello es la repentina, estrepitosa y hasta brutal caída de la popularidad del joven presidente de Francia, Emmanuel Macron. En agosto pasado solamente, perdió 14 puntos de popularidad y tiene ahora apenas un 40% de opiniones favorables. No es poco, pero el veinte a favor amainó.

Al momento de comenzar el cuarto mes de su actual gestión, Macron pasó (en tan sólo dos meses) de una imagen positiva que era del orden del 64%, la que tenía en el segundo mes de su gestión, a una de apenas un 40%.

Estamos entonces frente a la caída más fuerte de popularidad presidencial de toda la historia reciente de la política gala. Hasta el muy poco entusiasmante aburrido ex presidente François Hollande tenía, en ese mismo breve plazo, una popularidad del 54%. Y Nicolás Sarkozy, una del 69%.

La referida caída de la popularidad es aparentemente generada muy especialmente por la desilusión del sector de los empleados públicos, estamento al que Macron está empeñado en recortar y reducir y entre los franceses mayores de 50 años, así como los más jóvenes, en estos dos últimos casos ante la veloz disminución de algunos subsidios, entre los que aparece el que tiene que ver con la vivienda.

El nivel de popularidad de Macron es hoy inferior al que en su momento obtenían tanto los presidentes Charles de Gaulle, como Georges Pompidou.

No obstante, en el entorno de Macron creen que, si adopta medidas reformistas rápidas para impulsar la economía de su país y tiene algún éxito, la popularidad que hoy parece extraviada podría, de pronto, ser recuperada con alguna velocidad.

Pero sucede que uno de sus primeros pasos habrá de ser la reforma laboral prometida durante la campaña electoral, con la que procura devolverle competitividad a las alicaídas exportaciones francesas. Pese a que intenta contar con el apoyo de una parte de los estamentos sindicales de su país, es previsible que el intento genere resistencias, incluyendo posibles huelgas generales.

Para la popularidad, un desafío con previsibles consecuencias adversas.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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