EL DIARIO

Domingo, 20 de Agosto del 2017

¿Podrá la Región evitar la Violencia en Venezuela?

Por El Diario, el 24 julio, 2017

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El domingo pasado más de 7 millones de venezolanos concurrieron a las urnas –convocados por la oposición- para expresar formalmente su rechazo a la Asamblea Constituyente impulsada por Nicolás Maduro. La que pretende realizar para transformar definitivamente a su país en autoritario. Como Cuba.

 

El próximo 30 de julio, en un nuevo ejercicio electoral convocado por el oficialismo Nicolás Maduro pretende hacer elegir a los convencionales constituyentes. El propósito de realizar una asamblea constituyente –reitero- es claro, transformar a la democracia venezolana en una suerte de dictadura soviética, edificada sobre lo que él denomina las “comunas”.

 

Los tiempos se están acortando y la gente está en la calle. Los posibles enfrentamientos entonces, aparecen a la vuelta de la esquina. En los últimos tres meses ellos han generado 100 víctimas fatales inocentes. Frente al peligro descripto, Argentina, Colombia y México han generado una iniciativa a la que tratan de sumar a Cuba. El actor principal es el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, que tiene una buena relación personal con todos los actores, incluyendo a Nicolás Maduro y a Raúl Castro. La columna vertebral de esa iniciativa apunta a que no se realice la Asamblea Constituyente y que, en cambio, se convoque a elecciones generales adelantadas.

 

La oposición sabe que si la Asamblea Constituyente se realiza quedará encerrada en un modelo autoritario de tipo soviético. Por ello, en lo que denomina “la hora cero”, llama a multiplicar las protestas. Y la gente, pese al peligro cierto de vida que supone participar en ellas, responde a la convocatoria y ocupa las calles de las principales ciudades de Venezuela.

 

Mientras todo esto sucede, la economía venezolana se deteriora muy velozmente. Nicolás Maduro, alguna vez colectivero, ha demostrado ser claramente inepto para conducir la crisis económica venezolana. El nivel de reservas del Banco Central sigue cayendo y, por primera vez en 15 años, está por debajo de los 10 billones de dólares. Algunos creen que pronto la empresa petrolera estatal PDVSA, incumplirá con el servicio de sus pasivos.

 

La difícil situación económica venezolana puede complicarse aún más, desde que los Estados Unidos ha expresado públicamente que están estudiando imponer nuevas sanciones económicas a Venezuela. Si estas incluyeran restricciones a la compra del petróleo crudo venezolano, el impacto sobre el país exportador podría ser extremadamente duro.

 

La pregunta sin embargo es ¿qué puede hacer Cuba en la crisis venezolana? Muy poco más que ofrecer refugio a Nicolás Maduro, en caso de que éste –de pronto- decida abandonar el poder venezolano que hoy detenta, lo que parece improbable.

 

Por lo demás, Venezuela es el cordón umbilical que hoy mantiene viva a la economía cubana y nadie puede garantizar que si Nicolás Maduro es desplazado del poder ello continúe. Más bien, lo más probable es que el apoyo solidario venezolano a Cuba desaparezca sustancialmente.

 

Por todas esas razones, es difícil que Cuba ayude a desplazar a Nicolás Maduro, pese a que lo cierto sea que, por sus propias razones, Cuba no debiera querer estar alejado del proceso que, de pronto, puede terminar con el reemplazo de Nicolás Maduro.

 

Mientras tanto, Cuba camina en dirección a sus propias elecciones municipales, que tendrán lugar el próximo 22 de octubre, las que serán seguidas de elecciones provinciales y nacionales cuya fecha aún no ha sido anunciada. No democráticas, desde que habrá solo candidatos de un partido único: el comunista.

 

Raúl Castro está cerca de alejarse del poder, desde que ha anunciado que dejará la presidencia de Cuba el próximo mes de febrero. Por esto y por la urgencia que sugieren las calles venezolanas existe un período relativamente corto para que Cuba pueda intervenir eficazmente.

 

Cuba también está –ella misma- en malas condiciones económicas y cerró el año 2016 con números negativos, esto es en recesión. A lo que se suma el reciente anuncio del gobierno norteamericano de recortar la ayuda exterior que Cuba recibía, eliminando por completo la partida que corresponde a Cuba.

 

Raúl Castro, en muestra de comprensible preocupación, ha calificado a los anuncios de la nueva administración norteamericana como de “retroceso” en la relación bilateral. Tiene razón. Pero lo cierto es que en materia de derechos humanos y libertades civiles y políticas la situación en Cuba sigue siendo muy poco feliz y nada ha cambiado.

 

 

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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