EL DIARIO

Domingo, 30 de Abril del 2017

Turquía arremete contra Europa y Venezuela contempla

Por Emilio Cárdenas, el 1 abril, 2017

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

Turquía está claramente de punta contra Europa. Así lo demuestra el reciente áspero incidente entre su gobierno y el de Holanda, al que el autoritario presidente de Turquía acaba de tener el descomunal descaro de calificar, muy poco cortésmente, nada menos que de “nazi”.

Porque no permitió que algunos de los miembros del gabinete turco participaran en actos públicos, que pretendía realizar en territorio de Holanda, presuntamente organizados para los expatriados turcos que allí residen y que deben pronto votar en el referendo constitucional convocado por el gobierno turco con el que se pretende expandir fuertemente los poderes de su Ejecutivo, es decir los del presidente Recep Tayyip Erdogan, un líder cada vez más intolerante y totalitario.

Algo parecido había ya sucedido respecto de Alemania, donde residen nada menos que tres millones de turcos. Y en Suecia. Así como en Francia, que permitió al Canciller turco, Mevlut Cavusoglu, hablar en un evento público organizado en tierra gala. Por su parte, Suiza y Austria, por anticipado, informaron que no autorizarán reuniones públicas de campañas políticas extranjeras en sus territorios.

Holanda, que estaba inmersa en su propio proceso electoral, impidió el aterrizaje del avión que conducía al canciller turco y luego escoltó a la ministra turca de la familia que había ingresado por auto, de regreso hasta la frontera. Ambos pretendían hablar en actos políticos frente a la comunidad turca local.

Los turcos que componen la diáspora que reside en Holanda (unos 400.000) protestaron en las calles, violentamente, por estas medidas, dejando un saldo de 12 detenciones y varios heridos, incluyendo un policía, al que le rompieron la mano.

En las elecciones holandesas, recordemos, participan siempre fuerzas muy nacionalistas con propuestas duras anti-inmigrantes, que no son pequeñas sino de alguna importancia, a las que naturalmente favorece este tipo de incidentes. Ellas acaban de ser derrotadas en las urnas, para respiro europeo.

Los turcos son, ellos mismos, fuertemente nacionalistas. Prueba de eso es que el propio líder de la oposición, Kemal Kilicdaroglu, que está en contra de la reforma constitucional, se indignó ante la reacción de las autoridades holandesas. Y pidió suspender las relaciones de su país con Holanda. Un despropósito, obviamente. Sin referirse, para nada, a los 120.000 empleados públicos despedidos por el gobierno de Erdogan, ni a los 45.000 ciudadanos arrestados simplemente por ser disidentes. Ni a los 150 periodistas y líderes de opinión que las autoridades turcas mantienen en prisión.

Permítaseme ahora una corta reflexión, sólo coloquial. ¿Qué hubiera sucedido si el gobierno turco hubiera pretendido hacer reuniones políticas con oradores que son sus propios altos funcionarios, de espaldas a las autoridades locales, no en Holanda, sino en Venezuela? ¿Se imaginan la reacción del siempre “picante” Nicolás Maduro ante esa pretensión? ¿Y sus encendidas y conocidas reflexiones sobre la importancia de la, según él, sacrosanta noción “no intervención” externa? Hubiera sido para alquilar balcones. Un polvorín, quizás. Pero, como no hay muchos expatriados turcos en Venezuela, la sonora y descortés explosión que imaginamos seguramente nunca ocurrirá.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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