EL DIARIO

Martes, 23 de Mayo del 2017

Las Perversas “Mordazas” Venezolanas

Por Emilio Cárdenas, el 20 marzo, 2017

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La falta de libertad de expresión es una señal absolutamente inequívoca de que el país en el que ello sucede ha dejado de ser una democracia. Porque simplemente no hay democracia cuando no hay libertad de opinión y cuando las disidencias son silenciadas. En esto tiene razón Luis Almagro.

Por lo demás, si esto sucede lo que existe en Venezuela es autoritarismo o, peor, totalitarismo. Esta es la situación actual en Venezuela que todavía algunos se empeñan en disimular. Perversamente.

Una nota reciente del diario “La Nación” de Buenos Aires sostiene que el chavismo tiene cuatro estrategias que se acumulan, unas sobre otras, para poder controlar a la opinión pública y silenciar a los medios de comunicación independientes.

La primera de ellas es el “bloqueo” de los medios internacionales. Nicolás Maduro acaba de “sacar del aire” a CNN. Y de detener a dos periodistas brasileños que investigaban los sobornos en Venezuela por parte de la empresa brasilera Odebrecht. En paralelo, su gobierno “bloqueó” también la señal de la mexicana “TV Azteca”, que reprodujo las noticias de CNN. Antes, en octubre de 2014, el chavismo había asimismo bloqueado a la “página web” de Infobae, de la Argentina.

Con mucha frecuencia respecto de Venezuela, esto tiene que ver con no divulgar noticias referidas al narcotráfico en el que parecen estar involucradas algunas de las más altas figuras del gobierno venezolano, como sucede, a estar a los medios, con el propio Vice-presidente Tarek El Aissami.

La segunda estrategia para tratar de silenciar a los medios es el cese y la no renovación de las concesiones para transmitir conferidas a las estaciones de radio y TV críticas del gobierno. Esto comenzó, recordemos, con lo sucedido en el 2007 con RCTV, la televisora más antigua de Venezuela.

Bajo el chavismo se han acumulado nada menos que 34 distintas revocaciones arbitrarias de medios radiales o televisivos independientes. El gobierno venezolano otorga permisos de operación cortos, esto es de cinco años, que obligan a sus respectivos titulares a mantenerse siempre alertas sobre de la posibilidad de no poder, de pronto, seguir transmitiendo.  Esto obviamente los debilita.

La tercera estrategia es la que tiene directamente que ver con los medios impresos, a los que el gobierno venezolano asfixia muy fácilmente mediante restricciones para importar el papel, que, por lo demás, no se fabrica en Venezuela. Para ello basta con no permitir el acceso a las divisas y permisos que, en una economía cada vez más cerrada y asfixiada, son siempre necesarios para importar esa crítica materia prima sin la cual los diarios y revistas obviamente no pueden existir.

La cuarta es la compra o la “seducción”, por dinero, de medios de comunicación críticos. Los gobiernos autoritarios suelen estructurar y operar verdaderos multimedios, comprándolos o sometiéndolos de distintas maneras con dinero o publicidad, desde los cuales se disimulan sus errores y se propagan sus discursos únicos incesantemente, en procura de “lavar” los cerebros de sus ciudadanos. Los casos de Globovisión y de Cadena Capriles han sido los más notorios de todos en los que el “cambio de dueños” de pronto se exteriorizó en un no inesperado “cambio en la línea editorial”, con un giro hacia transformar a los medios en meras máquinas de aplaudir constantemente al gobierno.

Esto no se puede silenciar. Ni condonar. Ni tampoco minimizar. Es una señal inequívoca de autoritarismo y de dramática ausencia de democracia y libertades en la Venezuela “bolivariana”, que ya es una dictadura.

 

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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