EL DIARIO

Miercoles, 13 de Diciembre del 2017

Tempranas dificultades del Presidente Trump con su Poder Judicial

Por Emilio Cárdenas, el 23 febrero, 2017

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja
Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

El presidente Donald Trump parece no tolerar los disensos. Esto es, las opiniones que no coinciden con la suya. Como podía anticiparse, por esa razón, ha entrado velozmente en conflicto no sólo con los jueces norteamericanos, sino hasta con algunos conocidos abogados que se desempeñan en el fuero federal.

Trump criticó duramente las decisiones judiciales que dejaron en suspenso sus primeras normas migratorias, con las que trató de impedir el ingreso a los Estados Unidos de personas provenientes de distintos países del mundo musulmán.

La reacción del presidente Trump fue la de atacar frontalmente a esos jueces, lo que provocó que un grupo de abogados que trabajan a nivel de apelación protestaran por carta, formalmente, contra esos ataques. Los abogados señalaron que su presentación debía entenderse como hecha en representación de los jueces, quienes no pueden hacer manifestaciones públicas debido a las restricciones normativas que los inhiben por razones éticas. Los 145 abogados que suscribieron la protesta creen que los ataques personales del presidente Trump contra jueces en particular no sólo son impropios, sino que tienen un efecto social destructivo. Y es así.

            Frente a lo sucedido, su propio candidato a ser uno de los magistrados de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Neil Gorsuch, le dijo a un senador del Partido Demócrata, Richard Blumenthal, que el proceder presidencial era no sólo descorazonante, sino también desmoralizador. Eso es comprensible, porque el presidente norteamericano calificó al accionar de los jueces como “desgraciado”, agregando que “los jueces están más preocupados por la política que por el respeto a la ley”. Un presidente norteamericano no debe hacer esas manifestaciones, por más enojado o sorprendido que esté. Se trata de jueces federales que, como él, son funcionarios públicos a los que cabe reconocer, cuya independencia e imparcialidad deben siempre ser respetadas.

            El conflicto con el Poder Judicial estalló cuando todavía no se habían cumplido siquiera tres semanas desde que Donald Trump asumiera específicamente su mandato.

            El presidente Trump criticó los argumentos legales utilizados para suspender sus “órdenes ejecutivas”. Esto parece –por lo menos- audaz, desde que Trump carece de formación legal.

Entre las cosas con las que fustigó al Tribunal que suspendió la vigencia de su “orden ejecutiva”, una frase merece ser destacada, por su abierta agresividad. Es aquella con la que el presidente Trump sugirió que “hasta un mal estudiante de un colegio secundario” habría evitado opinar contra la norma impugnada.

Para Donald Trunp las restricciones a la inmigración tienen que ver con asegurar la seguridad de los hombres y mujeres que viven en su país. Por esta razón, cuestiona que la opinión de los jueces pueda prevalecer –en ese tema en particular- por sobre la del Poder Ejecutivo.

            Ante lo sucedido, el vocero presidencial, Sean Spicer sostuvo solícitamente “el presidente respeta a los jueces”, lo que no parecería ser necesariamente así. Para agregar, enseguida: “Es difícil para él como algo tan claro pudo haber sido mal interpretado”.

            Durante la campaña, Donald Trump atacó inusualmente a un juez descendiente de mexicanos, Gonzalo Curiel, respecto de quien sostuvo era incapaz de actuar en un caso donde se investigaba un posible fraude cometido en “Trump University”, por “sus antecedentes étnicos”. Lo que es más que una forma de amedrentar.

            La preocupación por la conducta del presidente norteamericano respecto de su propio Poder Judicial tiene que ver nada menos que con la cuestión de la separación de poderes, o sea con uno de los elementos esenciales de las democracias republicanas.

            Durante la administración anterior, el Presidente Barack Obama de pronto fustigó, durante su memoria anual en el 2010, a los jueces de la Corte Suprema que lo acompañaban en esa ocasión, refiriéndose críticamente a la decisión con la que el Alto Tribunal permitiera, desde entonces, que las empresas norteamericanas puedan contribuir sin límites cuantitativos en las campañas políticas, en procura de influenciar los resultados de las distintas elecciones.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir