EL DIARIO

Viernes, 20 de Octubre del 2017

¿Pueden silenciarse los llamados musulmanes a la oración por amplificadores?

Por Emilio Cárdenas, el 18 febrero, 2017

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Emilio Cárdenas

Emilio Cárdenas

            El uso de los parlantes para llamar a orar a los fieles musulmanes pasa seguramente casi inadvertido para ellos, acostumbrados a esa liturgia. Pero puede ciertamente resultar molesto para los demás, particularmente cuando con ellos se impide o perturba el sueño. Esos llamados se hacen desde los minaretes de las mezquitas, cinco veces por día, comenzando con ellos aún antes de que aclare. Con frecuencia a eso de las 4.45 am.

            Por esto pueden de pronto resultar prohibidos en la ciudad de Lod, cercana al aeropuerto internacional “Ben Gurion”, en la que conviven árabes y judíos. Donde se han generado algunas discusiones y fricciones sobre este tema. Razón por la cual, está estudiándose –a nivel nacional- la posibilidad de eventualmente prohibirlos en todo el territorio de Israel.

La decisión referida, resistida por los palestinos y por los jordanos, de adoptarse seguramente generará protestas, porque esos -a veces incómodos- llamados son un verdadero símbolo tradicional del Islam y han existido todo a lo largo de 1.426 años. Israel, cabe apuntar, contiene nada menos que un 20% de población árabe. De alguna manera, los llamados son equivalentes o parecidos a los repetidos sonidos de las campanas que suenan desde las torres de muchos de los templos cristianos. Aunque musicalmente sean –es cierto- algo más agresivos.

            Mientras tanto, las sinagogas de la ciudad de Lod, en una suerte de curiosa reciprocidad, transmitirán también por los parlantes la oración llamada “Shema”, que comienza con las palabras “Escucha oh Israel..”. Aunque lo ideal para la convivencia en paz sería poder encontrar algún grado de equilibrio que pueda ser fácilmente aceptado por las distintas comunidades religiosas locales. Mientras se resuelve el tema, se continuarán usando las sirenas con las que, desde algunas de las sinagogas ultra-ortodoxas, se anuncia la llegada del “Sabbath”.

            Lo cierto es que la discusión parlamentaria del proyecto en cuestión fue diferida, para poder estudiar mejor su posible impacto en todos los grupos que conforman la población de Israel.

En la actualidad hay límites de ruido que todos deben respetar y que por ende no pueden excederse. No obstante, la norma en estudio simplemente prohibiría el uso de los amplificadores. A todos.

Pero, como todo aquello que tiene algún componente de naturaleza religiosa, la cuestión de los llamados a orar es sumamente delicada y enciende fácilmente los ánimos y las pasiones, razón por la cual la prudencia debería siempre ser la norma que gobierne la acción.

No es nada fácil conjugar los llamados a orar con los sonidos, cuando ellos son insistentes y demasiado ruidosos. Una vez más, es necesario saber respetar y ser respetado. Y poder tolerar y ser tolerado. Lo que no siempre es fácil en estos temas en particular.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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