EL DIARIO

Domingo, 17 de Noviembre del 2019

La historia del alemán que apareció muerto en La Floresta

Por El Diario, el 31 agosto, 2016

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

arno-wollensak-20160830192519221412

Fue acusado en 2006 de abuso sexual en su país de origen, se llamaba Arno Wollensak y lideraba una secta llamada “Oasis de Luz”, que contaba con unos 40  seguidores. Llegó al país el año pasado junto a dos mujeres con documentos falsos. Apareció muerto este domingo en la playa de La Floresta

En 1992, Lea Laasner tenía solo 12 años cuando sus padres y su hermano se vincularon con la secta new age “Lichtoase” en Alemania. La joven denunció en 2005 haber sido víctima de abuso sexual dentro del grupo, conformado por unas 40 personas y cuyo líder era Arno Wollensak, quien este domingo apareció muerto en la playa de la Floresta.

Su cuerpo estaba semienterrado, con los pies y las manos atadas, la boca tapada, una bolsa negra en la cabeza y descalzo.

El hombre y su esposa estaban requeridos por la Justicia alemana por la denuncia de Laasner. Existió un pedido de extradición por ello, pero Uruguay entendió que el delito había prescrito y solamente se los procesó por haber ingresado al país con pasaportes falsos, según arrojó la pericia primaria realizada.

Wollensak había sido seguidor del gurú indio Osho Bhagwan Shree Rajneesh y tras ello, junto a su entonces esposa, Julie Ravell, formaron el grupo Lichtoase en el que la mujer decía ser médium y canal de Ramtha, un espíritu guerrero de 35.000 años que guiaba el accionar de los involucrados.

Tras 10 años de funcionar en Alemania, el grupo se separó por  la presión de la prensa y de personas que intentaban sacar a sus familiares del culto. La secta se trasladó así a Austria, a Portugal y luego a Centro América. Es en Belice, en 2001, donde Laasner logró escapar y en 2005 escribió el libro Seelenfänger, en el que narra su vida en la secta.

La joven fue designada a los 13 años a ser pareja sexual de Wollensak “por la antigüedad de su alma” y para “acelerar su crecimiento espiritual”. Sus padres estaban también en el grupo. Varias mujeres narran además en distintos portales los tratos y vejaciones a las que eran sometidas dentro de la secta cuando eran menores por distintos integrantes y cómo el ahora fallecido manipulaba a sus padres.

“Nos ordenaba cambiar de aspecto, de ropa, de pensamientos, nuestros hábitos, vender todo, nos hizo cortar vínculos con padres, familiares y amigos. Mi padre, mi hermano y yo pudimos salir, pero mi madre no”, cuenta otra de las víctimas en el sitio Stronger After.

En 2006, Laasner presentó cargos en el Tribunal Regional de Detmold, Alemania, y Wollensak y su esposa fueron acusados ​​de abuso, en calidad de autor y cómplice respectivamente.

Si bien se dieron por enterados del proceso judicial, desaparecieron y nunca comparecieron.

Previo a su llegada a Uruguay en 2008, según consignó El País, ambos estuvieron en Surinam, donde consiguieron los documentos falsos con los que pretendieron obtener la residencia legal aquí.

Por tales documentos fueron procesados por la jueza Adriana De los Santos a pedido del fiscal Gilberto Rodríguez.

Tras ello, la pareja residió en una chacra en Los Cerrillos, Canelones, donde este martes trabajó personal de Prefectura, el Plantel de Perros y Policía Científica para esclarecer la muerte de Wollensak. Se incautaron un pendrive, dos CD y la memoria de una cámara de fotos.

Vecinos del lugar indicaron a la prensa que hace por lo menos dos meses que ni él ni su pareja estaban en el lugar y que la vivienda había sido vendida. “Era un muy buen vecino”,  dicen.

La Policía desconoce cuándo se realizó la venta de la casa, quién fue el intermediario en la venta y si Wollensak era propietario o alquilaba. No obstante, el juez Marcos Seijas confirmó que la madre de Laasner vivía aquí con Wollensak y que usó al menos tres nombres falsos distintos en el país.

Laasner cuenta en su libro que tanto su hermano como su padre lograron salir del grupo y siguieron adelante con sus vidas, no así su madre.

 

 

 

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir