EL DIARIO

Domingo, 23 de Julio del 2017

Entrevista a Martín Avdolov de Pop TV

Por Emilio Pérez Miguel, el 8 mayo, 2015

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martin avdolov

Resultado de la labor en conjunto de la productora Oz Media y la Revista Bla, Pop TV es una señal de televisión digital que apunta a remozar la programación nacional.

Mantuve la siguiente conversación con Martín Avdolov, el director creativo de Oz Media, quien también se desempeña como conductor de “Fuga de Cerebros” junto a Belén Marenales y Gonzalo Cammarota. Martín es asimismo docente y escritor, y la apoyatura en esas experiencias es lo que le brinda a sus observaciones una especial profundidad.

-En una entrevista para promocionar tu libro “Violeta Corazón”, hiciste una reflexión muy interesante. Lo definiste como “la historia de alguien que se niega a seguir a la mayoría”. ¿Se puede entender que esa característica del personaje es también una característica de tu vida?

-Creo que sí, creo que una característica que tenemos los comunicadores (o por lo menos las personas reflexivas) es detenernos a pensar en varias cosas. Tenemos un mundo interior bastante rico, no damos todo por sentado. Yo soy bastante cuestionador de la realidad, y de los procesos que ocurren generalmente. Y eso de seguir a las mayorías es algo que me cuestiono.

Y cuando pienso en tomar una decisión, eso me genera otra clase de caminos, que quizá no estaban en vista, y uno va creándolos a manera que avanza. Y eso me parece que está bueno de la vida. El atreverse a descubrir nuevos caminos, y no seguir los que ya están planteados. Y el libro está enfocado en Defensor Sporting que es mi cuadro, y no es el cuadro más popular de todos.

-Estás hablando con un hincha de Miramar.

-[Risas] ¡Somos dos!

-Viste lo que dicen, que hay que perderse para encontrar el rumbo. Y creo que los comunicadores son enlazadores de mundos, unen realidades que no eran adyacentes y lado a lado forman todo un misterio.

Y en el caso puntual de este proyecto en el que te embarcaste ahora, mezcla muchas realidades. Mezcla la televisión con Internet a una escala inédita en Uruguay, y si bien el mundo moderno te lleva a eso, es todo un desafío, porque la gente tiene que aprender cómo relacionarse con esa dimensión del fenómeno comunicativo.

-Si, ese es el principal desafío. Nosotros estamos confiados en el producto que hacemos, la programación es variada, y los programas están bien realizados a nivel de forma y contenido. El desafío ahora es que la gente se empiece a sumar al proyecto, y se empiece a colgar con lo que hacemos.

Ese es el desafío. Lleva tiempo, es todo un proceso. Estaba mirando ratings recién, y lo que ha bajado la televisión tradicional no tiene nombre. De tarde, hay radios que miden más que canales de televisión

Y bueno, la gente está migrando hacia ciertas plataformas, y está bueno que tengan un lugar.

Y nosotros tal vez hacemos cosas que no hacen los medios tradicionales, es acercarle contenido a un público de una forma atractiva – contenido que no están encontrando en la actualidad en la televisión abierta.

-El paradigma “el contenido es rey” siempre ha aplicado a cualquier campaña de marketing que se precie. 

Pero internet es lo efímero, y la desposesión… ¿Dónde está el punto medio para que el contenido sea atractivo, y tenga ese gancho necesario para que el público vuelva por más?

-Para mí está en la capacidad que tengamos de generar un contacto con la gente. Más allá de la información del día a día, de las noticias, creo que el enganche va a estar por cómo conectemos con el público, cómo nos van a dejar entrar a las casas, a los smartphones, cuando vayan en el bondi a trabajar, o lo quieren mirar de noche con los amigos, o en la oficina… creo que mientras nosotros podamos conectarnos con la gente desde el punto más emocional va a funcionar. Tanto Gonzalo como Belén como yo tenemos nuestras diferencias, pero tenemos algo en común y es que somos bastante abiertos. A ninguno le cuesta comunicarse, y lo que pasa en las pantallas en realidad es como una proyección de nuestras vidas. Yo prácticamente me siento muy cómodo yendo al estudio a grabar, no siento que haya una barrera entre las cámaras y la gente. Creo que desde ese punto de vista, mientras se genere esa conexión va a estar todo bien. Esa es la forma de hacerlo, y yo personalmente no conozco otra. Siempre que trabajé en comunicación se trató de eso.

-Y respecto a “Fuga de Cerebros”, ¿cuál fue la repercusión inmediata? ¿Qué fue lo más interesante o llamativo que ocurrió?

-Mira, justo hubo dos tweets interesantísimos. Un tweet de una persona que puso “volví a mirar televisión uruguaya”, que me pareció fantástico. Y otro tweet que me pareció interesante fue una persona que dijo “ahora tengo algo para mirar aparte de las repeticiones de Buena Fuente”, que es un programa que a nosotros nos encanta. Y ya que te pongan en un nivel similar esté genial. Me quedo con esas repercusiones. Después están también los comentarios de la gente conocida, de la gente del medio, que la verdad nos tiró muy buena onda. Es lento esto, es transitar un camino nuevo. Como todas las cosas, no se hacen de un día para otro. Venimos muy temprano en la mañana, nos vamos muy tarde de noche, porque lleva por lo menos doce horas por día. Y es un esfuerzo grande, y estamos acá para brindar lo mejor.

-¿Y qué fue lo más desbordante o preocupante el día que salieron al aire por primera vez?

-Hicimos varias pruebas, creo que encontramos una dinámica interesante. “Desbordante” es la vida misma, y hacer un programa diario de televisión es un vértigo tremendo. Te come el día a día, tenés que contar con mucha producción. Y vivís en la vorágine, no es que tenés un momento. Vivís con la soga al cuello prácticamente. Tenés un horario, tenés que salir, están en los invitados. Y estamos ahí, corriendo.

-De última, esa adrenalina es lo que te conduce a hacer cosas.

-Puede ser. Hay como un flujo creativo que surge, y uno tiene que estar atento cuando viene. Y vos tenés que estar presente. Vos tenés que estar presente emocional y racionalmente en el programa. Y entonces, se empieza a construir. Igual es un trabajo en equipo, al ser varios las energías se equiparan. Si uno está más bajo, el otro lo levanta. No es un trabajo individual.

-¿Están abiertos a contenidos de otras productoras?

-Yo no soy el director general del canal y no te puedo dar una respuesta 100% fiable en este aspecto, pero creo que el canal está abierto a propuestas y producciones.

Esa era la idea original, la propuesta que se presentó para el concurso de televisión digital abierta apuntaba a generar una industria audiovisual uruguaya, que pueda crecer en torno a canales que emitan contenidos de calidad. Y me parece que lo ideal es eso, que vos tengas un canal y que diferentes productoras con diferentes talentos puedan converger a través de un medio en particular.

La principal persona que es contemplada en este canal y en este proyecto es el espectador. Desde el punto de vista artístico y empresarial, es la base, Se contempla eso, porque es quien te va a mirar, quien va a seguirte y quien va a estar ahí contigo. El foco está en eso,  en el respeto por el consumidor.

-¿Qué importancia tiene la educación “formal” en una época como la actual?

-Todos tenemos formación terciaria. Yo particularmente hice una licenciatura en comunicación publicitaria, y trabajé durante años en publicidad, Pero en el 2001 empecé a trabajar en los medios de comunicación, y hace catorce años me dedico más que nada a eso. Me capacité en guion, en producción audiovisual acá y en el exterior. Y hace catorce años me dedico más al mundo de los medios que a la parte publicitaria.

Igual, la formación uno no la pierde. Y yo doy clases, soy docente en la universidad (en la orientación publicidad, dentro de la parte creativa). Y trabajo a nivel asesorial en comunicación.

-¿Qué es lo primero que le señalás a tus alumnos?

-Yo soy docente hace nueve años. Cambió algo en forma dramática a la hora de enseñar, y es el acceso a la información. Cuando yo era estudiante, la información la daba el docente. La compartía en clase, y la discutía y analizaba con los alumnos.

Y hoy, con Internet todos los alumnos tienen acceso a todos los libros de la bibliografía, y pueden ver publicidades de todas partes del mundo, tienen acceso a artículos permanente en las redes sociales… y el rol del docente hoy es otro.

Hoy debe guiar al alumno, ayudarlo a discernir entre toda esa información. Cuál es la adecuada para cada momento. Pero hay un rol que creo es todavía más importante, y va en el plano emocional. Del modo que lo hago yo al menos, pasa por el soporte emocional a los alumnos, pasa por brindarles confianza y ser riguroso con los errores y corregirlos. Sos como un director técnico que les muestra de qué manera jugar. Pero lo fundamental es brindarles confianza y fe en lo que hacen.

-“Hace un siglo, los autores eran doctores. Hoy son bachilleres”. Justo ayer leía esa reflexión, hecha por un intelectual contemporáneo. Y es muy tajante esa brecha. ¿Es eso algo que realmente deba ponerse en el tapete? ¿O deberíamos guiarnos por la creencia de que “profesional no es el que  tiene título, profesional es el que sabe lo que hace”?

-Siempre se ha cuestionado el presente, es como que el pasado valida determinadas características que permanecen en el tiempo. Y el presente lo estamos viviendo ahora, y uno en definitiva no sabe qué cosas van a permanecer, o dotan a algo de una cierta calidad artística que asegure su permanencia. Y eso genera una incertidumbre con respecto a la obra artística. No sé si viste la película “Medianoche en París”, los de la década del veinte cuestionaban a sus contemporáneos, y lo que te decía Woody Allen es que siempre el que esta en el presente va a cuestionar a sus contemporáneos, y va a validar el pasado. Eso es una constante. Y la verdad, yo no le doy mucha bola a eso.

-De repente la posta la tiraron Les Luthiers, con su “todo tiempo pasado fue anterior”.

[Risas] Sí, en realidad el hombre es el hombre y sus circunstancias, y uno tiene que estar. Lo importante para mí es hacer. Uno tiene que hacer: para deshacer hay mucha gente. Hay gente que le va a gustar el programa, hay gente que no. Pero llega un momento que te deja de importar. Lo haces con respeto, dando lo mejor de vos. Pero si al otro no le gusta, eso ya te excede.

-Pasa que el otro es otro, esa es la cuestión. No es que sea malo, ni indiferente . Es otro, con un marco vivencial y una serie de experiencias únicas que lo definen y predisponen.

-Exactamente. Y aparte hay cosas que para los críticos son sensacionales, y yo me puedo morir del embole.

Lo importante es hacer, y permanecer en movimiento.

-Y es sorprendente cómo las cosas vuelven a uno.

-Sí, es increíble eso. Cuando arrancamos la entrevista, dijiste esa frase muy interesante de no seguir a la mayoría. Y eso está asociado con algo que me pasa, y supongo que le debe pasar a las personas creativas, y es que en cierta forma me gusta el desafío de superar obstáculos. Me aburro mucho si estoy en una zona de confort, me empieza a venir como un vacío existencial, y necesito que vengan cosas. Estoy quieto, y me marchito.

-Creo que el artista tiene el papel primordial de sacar a la gente de su zona de confort. En el mundo de hoy no solo es todo más efímero, sino que reinan los envases y las apariencias. Eso siempre incidió mucho, pero hoy hay una tendencia a medir todo por los me gusta y los retweet. Y si bien eso es una medida de algo, uno a veces tiene que preguntarse dónde está el punto en el cual la gente se comienza a involucrar y a hacer algo en función a lo que vos hiciste.

-Te voy a ser sincero, a veces a nivel romanticismo pienso “me gustaría no haberme involucrado con las redes sociales”. Me da la impresión que si bien ganas muchas cosas, también perdes muchas otras. La necesidad de inmediatez es tan grande que vos vivis todo el tiempo a nivel de estímulos, y te termina costando despegarte de la pantalla. Reconozco que soy una persona que me cuesta despegarme de las redes sociales, el otro día me preguntaba “¿Podría despegarme de las redes sociales por una semana?” Y concluí que no, que me volvería loco.

Ojo, tiene sus cosas geniales. Estás conectado con todo el mundo, te mantenés al día. Pero es una locura.

-¿Cómo sigue “Fuga de Cerebros”?

-Al ser un programa diario que se nutre de lo que pasa alrededor, el propio vértigo de los días hace el programa. Nosotros nos concentramos mucho en una columna vertebral, que es el monologo de las noticias y la conversación con el entrevistado. Se respeta ese formato. Van recién cuatro programas, y creo que de a poco vamos encontrando el camino. Y a medida que lo tengamos bien constituido y solidificado, vamos a ir implementado cosas nuevas. Pero primero estamos concentrados en esto, en hacer bien lo que estamos haciendo. Y después, van a surgir más sorpresas y segmentos.

-¿Y en qué sentido lo que hacen con Pop TV tendría que asemejarse a un canal tradicional?

-El contenido, la conexión con las personas. La calidad. Todo tiende a transformarse todo el tiempo, pero si vos lográs conectar con las personas en cuestiones que van más allá de lo efímero, y te concentrás más en cuestiones que tienen que ver con la naturaleza humana, es más seguro que generes una conexión. Por ejemplo, el amor de una madre por su hijo no cambia. Son cosas que permanecen aunque haya Facebook y Twitter, o cualquier revolución. Las ansias del individuo, sus motivos de felicidad no cambian. Nosotros apuntamos a que las personas se diviertan, se emocionen. Buscamos establecer una relación todas las noches. Y esta buenísimo, Si hay una persona que esta en su casa o en un viaje largo, y se conecta y logramos que se entretenga por una hora de su vida, y además reflexionar sobre la realidad y cuestionarse cosas, yo ya estoy copado.

Y algo importante es contar historias. Más allá del programa en sí, hay como una cuestión propia de Belén, Gonzalo y yo, que en definitiva nos van a ver una hora por día, y también tenemos nuestras vidas y nuestras historias. Y nos van a conocer más. Y cuando vos apareces en pantalla, aparte de ser una persona sos un personaje. Eso va a salir, va a surgir. Y en definitiva, lo que la gente quiere son historias.

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