EL DIARIO

Miercoles, 24 de Mayo del 2017

50 escritores uruguayos piden cambiarle el nombre al Penal de Libertad

Por Ana De Salvo, el 7 noviembre, 2014

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Unos 50 escritores uruguayos firmaron una carta dirigida a los dos candidatos presidenciales pidiendo que se le cambie el nombre al Penal de Libertad, porque entienden que se debe  “lavar la palabra Libertad”.  La iniciativa ha sido del escritor Pablo Silva Olazábal.

Varios escritores nacionales están juntando firmas para pedirle a los candidatos presidenciales que saquen la palabra “Libertad” del nombre del centro de reclusión conocido como “Penal de Libertad”. Según el petitorio, es necesario “limpiar la palabra”.

Esta iniciativa ha sido idea del escritor y conductor radial Pablo Silva Olazábal, quien explica que su iniciativa tomoo forma luego de leer el libro “Chajá para todos” (Editorial Estuario) de Eduardo Milán. “Tiene unas prosas poéticas y en una se cuestionaba que ‘Uruguay no acaba de lavar la palabra Libertad’ en alusión a la cárcel más grande del país, construida en la dictadura”, explicó entrevistado por Montevideo Portal.

El fragmento del libro significó para Silva Olazábal “una oportunidad para hacer un planteo político-estético en el campo simbólico, que es el ámbito natural de la cultura”. El siguiente paso fue pensar en compartir la inquietud con otros escritores, en el entendido de que como trabajadores de palabra, podían opinar sobre ese chiste siniestro que es llamar a una cárcel Libertad”.

Entre los primeros “captados” para esta iniciativa figuran Mario Delgado Aparaín, Roberto Appratto y Lilián Hirigoyen, con quienes confeccionaron la declaración que ya cuenta con 55 adhesiones.

“Es hermoso que haya una ciudad con ese nombre, es siniestro, por no decir feo en toda la extensión de la palabra, que haya una cárcel con ese nombre”, opinó el escritor,  que considera que las discusiones sobre la cultura suelen darse siempre desde “una dimensión económica”  y no desde lo simbólico, un campo que “hace a los sueños, a la imaginación, el que nos enriquece la vida”.

Pero no todos los escritores consultados estuvieron de acuerdo con la propuesta. “Algunos no firmaron porque pensaban que no se debe cambiar nombres históricos porque se corre el riesgo de que se diluya la memora”, dijo Silva Olazábal, que discrepa con esa posición porque “la conciencia histórica es un proceso educativo y social y cultural, que en Uruguay debería profundizarse, y que no puede depender de que se mantenga el nombre -cínico y feo en toda la extensión de esta palabra- de la mayor cárcel del país”.

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