EL DIARIO

Viernes, 18 de Setiembre del 2020

Emil Montgomery Anuncia el Inicio de sus Talleres de Música y Tecnología 2014

Por Emilio Pérez Miguel, el 27 febrero, 2014

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(Foto: Luis Alonso)

(Foto: Luis Alonso)

Para Emil Montgomery, la actividad artística implica la búsqueda de un espacio en el cual uno puede crearse a sí mismo, y mantener viva el alma. Productor y músico que siempre descolló por su originalidad (compuso “Space Is A Dream” a inicios de los 90s, creando así la primera fusión entre candombe y marcha de la historia) Montgomery entiende que la capacidad de convertir el mundo en sonidos es lo que eventualmente nos permite darle un significado ulterior (y completamente real) a nuestras existencias. Y es por eso que desde el inicio mismo de su carrera lleva a cabo una serie de talleres en su propio estudio, recibiendo a todos aquellos que deseen embarcarse en una experiencia de creación y descubrimiento personal como solo el arte lo hace posible.

En esta entrevista, Montgomery comparte los pormenores de su proceso de trabajo – un proceso orientado a la creación colectiva, y a lograr que la sensibilidad que todos llevamos dentro logre anteponerse a esas rutinas inflexibles que al final socavan nuestra humanidad misma.

¿Cuándo dieron inicio esta serie de actividades educativas?

La idea del taller de música y tecnología surgió hace bastante años, en 1993, recién en mis comienzos. Refleja lo mismo que se ha visto en mis otras propuestas, la intención de compartir con la gente lo bueno que yo iba descubriendo. ¿Y qué mejor que un taller para compartir bien cerca con la gente, y sobre todo para derribar esa idea de que si no estudiaste música, si no aprendiste un instrumento no podés crear música? No es así. Todos somos capaces de crear más allá de nuestra formación (que para nada le quito valor) pero podemos crear desde nuestra intuición, desde lo que ya tenemos implícitamente dentro de cada uno de nosotros. Y eso es lo que me llevó desde aquella época, desde 1993, a crear con la gente en los talleres, más allá de que tengas conocimientos o no.

¿Concretamente, de dónde surge el interés por implementar estos talleres? ¿Cuál fue el punto de inflexión?

Fue el resultado de lo que las personas me exponían después de los conciertos, era el inicio de todo esto, los conciertos con laser, con imágenes, con este tipo de música tan particular. Y la gente me hacía llegar sus sentimientos, que esta música que hacía los movía muy profundamente. Y eso me incentivo a pensar en un modo de descubrir que ellos puedan hacer esas cosas para ellos, y para otros. Es decir, continuar con esa cadena.

Hay dos partes en mi formación: la parte sobre música (yo empecé a los seis años con un profesor de piano y solfeo), y la parte relativa a descubrir la tecnología aplicada a la música. Fijate que en aquel entonces cuando yo empecé (por el 86)prácticamente  no existía esa tecnología acá, y en el mundo era bastante nueva. Incluso hoy todos tenemos una computadora, un laptop. En aquel entonces no era así.  Y me llevó un tiempo tener el instrumental adecuado para compartirlo con la gente. Pero fui yo mismo quien tuvo que caminar por ese sendero, y aprender trabajando. Esa es la forma que yo propongo en el taller. Por eso es un taller, y no es un curso.

(Foto: Luis Alonso)

(Foto: Luis Alonso)

¿Cuál es la estructura de estos talleres?

Hay diversos módulos. Uno puede tomar el “nivel uno” como le llamo yo, que está más dirigido a los que nunca tuvieron contacto con instrumentos, con tecnología, o el “nivel dos” (el avanzado) si quieren optimizar su trabajo como DJs o productores, utilizando las herramientas tecnológicas. Son módulos trimestrales, y son independientes, vos podés tomar un módulo y quedarte ahí. O podés seguir, mucha gente lo hace, luego del primer nivel quedan ávidos y quieren averiguar más.

¿Es decir, tus talleres están orientados tanto a personas sin conocimiento musical previo, como a personas que ya están familiarizadas con la tecnología, y quieren profundizar en ciertos aspectos?

Sí. La gente que se interesa se engloba en esos grandes grupos: los profesionales (como DJs y gente allegada a ese ámbito) que quiere aprender a producir mejor su trabajo, y gente que siempre sintió que la música es una materia pendiente en su vida. La respuesta es mayoritariamente de esa gente, de personas que sienten que la música es una forma que quieren explorar, que es una manera de conectarse con uno mismo y entre nosotros, y que no han tenido mucha experiencia con instrumentos. Pero viene gente que ha tocado guitarras, o pianos. Incluso ha concurrido gente que ha tocado instrumentos étnicos, como ser cuencos de cristal. Yo creo que el sentimiento que predomina es ese: acercarse a la creación de la música. Lo que yo propongo es eliminar algunos conceptos que nos limitan bastante, que nos estructuran y nos definen, y entregarnos a esa experiencia de sinergia.

Y es increíble el resultado, porque al final de esos meses quienes concurren se marchan con una obra compuesta por ellos mismos, grabada en un CD. Y ese es el testimonio material de lo que pudieron lograr.

¿Cómo es la metodología de trabajo?

Se apunta a generar esa cadena del “se puede”. Yo le doy rienda suelta al arte porque me parece que el arte es una herramienta muy poderosa, y muy valiosa a la hora de mantenernos conectados. Y muchas personas que han venido sin saber absolutamente nada, y se me plantan y me dicen “yo no toco ni el timbre” se van a los pocos meses con un disco compuesto, y no pueden creerlo.
De cualquier modo, yo trabajo pensando en la experiencia. Lo que propongo al inicio es que lo que vamos a hacer es crear la música de un guion que surge entre todas las cabezas del grupo. Ficción, vivencias , recuerdos, paisajes… todo eso termina siendo materializado a través del sonido. Se genera un único guion, y es como hacer la música de una película.

Se da mucho espacio a la interacción que puede hacer la gente trayendo sus sonidos. Uno de los ejercicios consiste en integrar los sonidos de nuestra vida cotidiana, y que pasen a tener otro sentido. Eso conlleva que pasemos a estar más consciente del medio sonoro que nos rodea. Estamos hablando de disparadores importantísimos. Nosotros escuchamos un sonido, y es como apretar el botoncito de un recuerdo. El sonido es algo muy poderoso, y no solamente se manifiesta a través de melodías y sintonías, se manifiesta a través del sonido en sí, a través de la forma abstracta del sonido. Y eso es incorporado también en el taller, cada uno puede grabar con un celular (o con lo que sea) aquello que forme parte de su vida cotidiana, para que integre la obra a ser creada.

Hay mucho de lúdico, hay ejercicios en los que tenemos que generar sonidos en el estudio con lo que se encuentre acá, y con materiales que forman parte de nuestra vida cotidiana, y que después terminan generando sonidos increíbles.

Y es sin límites de edad, han venido niños y se forman grupos con niños. Y también con adultos mayores. Esa gente que siente que no puede es la que más me interesa. Es una experiencia totalmente única incluso para mí porque trabajo con gente fresca, sin límites y con mucha avidez.

¿Qué tan limitados son los cupos? ¿Y cuál es la carga horaria?

El taller se desarrolla de Lunes a Viernes. Cada día le corresponde a un grupo, y en algunas ocasiones si se arman horarios especiales a dos. Los grupos suelen tener unas cuatro personas.

Son períodos cortos de taller, en los cuales se ven avances muy importantes. El primero comienza ahora, va desde el 10 de marzo hasta junio.

Cada semana hay una sesión de una hora y media, y puede haber actividades adicionales en las cuales compartimos jornadas grupales, y vemos los trabajos de los demás.

¿Cuáles son tus impresiones y reflexiones luego de veinte años abocado a esta tarea?

A mí me da mucha felicidad, me siento privilegiado de compartir mi conocimiento y mi espacio con todas las personas que tienen ese sentimiento. No apunto tanto a la parte técnica del asunto. Como te comentaba hace un rato, hay dos niveles, está el que es más profesional, y el otro (el “nivel uno”) en el cual la gente no necesita tener ningún conocimiento. Lo que intento es que vivan una experiencia a través de lo creativo, valiéndose de mi estudio y de toda la instrumentación de la que dispongo. Porque no se utiliza un estudio que es alternativo, se emplea mi estudio. Trabajamos donde yo trabajo. Y trabajan conmigo. Y en ese “nivel uno”, en la gente que viene a vivir esa experiencia, se disparan muchísimas cosas.

La idea es crear un mundo más nuestro a través de ese mundo cotidiano. En definitiva, estás esculpiendo una obra que sos vos, que es tu vibración. Y gran parte de la sinergia de toda esa experiencia la pone la gente, porque yo facilito y estoy en el asunto. Continuamente estoy empujando, enseñándoles que pueden ir y llegar a donde desean. Es la parte que más me interesa, darle la oportunidad a esa gente que siente que no puede para que haga cosas increíbles.

Y a veces incluso se ha generado una sinergia de trabajo conmigo, ha ocurrido el caso de artistas visuales que vienen a trabajar porque quieren lograr más y terminan formando parte de alguno de mis proyectos. Ocurrió en el Interactive Music Dome [una serie de eventos en noviembre de 2013 en el Planetario, donde el público fue parte integral de la experiencia artística, creando visuales y música con Montgomery], en el cual una de las personas que cursó el taller fue la cabeza de ingeniería audiovisual. Y en muchos casos se genera un vínculo entre los participantes, y siguen trabajando entre ellos. Y eso es alucinante, porque es una forma de mantenernos vivos, es la búsqueda de un espacio donde te creas vos mismo.

Aquí se trata de crear un espacio al que la gente pueda venir, mi estudio es un espacio abierto, donde toda la gente que quiera venir a vivir esta experiencia y compartir música es bienvenida.

Los interesados pueden escribir a talleres@farosur.net para obtener información más detallada. El estudio está ubicado en la zona céntrica, en las inmediaciones de la Plaza del Entrevero.  

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