EL DIARIO

Miercoles, 13 de Diciembre del 2017

El Nobel como “Fenómeno Mujica”

Por Adolfo Castells Mendívil, el 23 octubre, 2013

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Es conocida la historia de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita que, quizás para hacerse perdonar su explosiva invención, dejó establecido en su testamento que la casi totalidad de su fortuna pasaría a formar un fondo para la adjudicación de cinco Premios Nobel, entre ellos el de la Paz.

NobelEse premio —el de la Paz— es el único que no se resuelve en Suecia, sino en el Parlamento noruego, quien nombra una comisión de cinco personas para su asignación. Lo que Alfred no previó de hacerse perdonar, fue el criterio de los noruegos para otorgar el galardón.

Hay que decir que empezó bien la labor de esa comisión. El primero de los premios —1901— fue otorgado conjuntamente a Frederic Passy, político y economista francés, que dedicó su vida entera al ideal pacifista; y a Henri Dunant, filántropo suizo, activista de la causa humanitaria y precursor, con sus escritos, de la creación de la Cruz Roja Internacional.

Pero 5 años más tarde —1906— cometen el primer traspié: el Nobel de la Paz es otorgado a Theodore Roosevelt: “Por su exitosa labor de mediación para finalizar la Guerra Ruso-Japonesa y su interés en el arbitraje, habiéndole proporcionado al Tribunal de Arbitraje de La Haya su primer caso”.

Se olvidaron, en Oslo, del invento “rooseveliano” de la política del Big Stick (Gran Garrote) y de las invasiones a la República Dominicana y Cuba; sin hablar de la exacción del Canal de Panamá —Buneau Varilla, mediante— y del establecimiento de la base de Guantánamo, mediante un tratado draconiano, vigente al día de hoy.

Quizás para compensar al garrote de la derecha, años después contentaron a la izquierda entregando el premio a uno de los terroristas, financista y catedrático de extremistas más notorios del siglo XX: Yasser Arafat, en 1994, compartido con Isaac Rabin y Shimon Peres, como para atenuar el ex abrupto.

Y ya para quedar mal con tirios y troyanos le negaron el galardón al símbolo mismo del pacifismo, que fue Mahatma Gandhi, pese a ser postulado 5 veces. Sin hablar del premio a Barack Obama en 2009, cuando recién había traspasado el umbral de la Casa Blanca.

Todo eso viene al caso por la noticia que publica Búsqueda (17/10/2013), en el sentido que el Presidente uruguayo, José Mujica, fue uno de los diez finalistas del Premio Nobel de la Paz, que finalmente recayó en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas.

MUJICA

Según el semanario de marras, fue el ex líder ruso y ex Premio Nobel de la Paz (1990) Mijail Gorbachov, quién presentó a Mujica, escribiendo a la comisión noruega:

La historia del actual presidente uruguayo José Mujica es un ejemplo vivido del valor de los valores. Desde su juventud fue un dedicado campeón de los ideales de justicia. En esos primeros años, los gobiernos autoritarios de los ’60 y los 70 impidieron la posibilidad de cambios sociales, y muchos grupos a lo largo de América Latina acogieron las armas para perseguir su sueño.”

Comento: El “valor de los valores” y el “campeón de la justicia” incluía ser dirigente de un grupo terrorista que mató —entre otros —a 4 soldados indefensos, a un peón de estancia y a un civil que esperaba un ómnibus en la toma de Pando. Cuando empezó a actuar el MLN-Tupamaros el gobierno uruguayo era cualquiera cosa menos autoritario y la persecución de “su sueño”, incluía derrocar por las armas a un gobierno democrático.

Sigue Gorbachov: “Mujica se unió a las filas de los guerrilleros y más tarde se volvió un miembro del Frente Amplio. Fue baleado seis veces. Después del golpe militar en 1973, fue sentenciado a una prisión militar, donde cumplió 14 años de condena durante los cuales enfrentó las peores condiciones de humillación, tortura, confinado al fondo de un pozo por más de dos años.”

Comento: Mujica nunca fue miembro del FA hasta la recuperación de la democracia. Gorbachov mezcla épocas y no fue “sentenciado después del golpe militar” sino antes, en plena democracia, porque Mujica nunca luchó contra la dictadura: estaba preso cuando empezó. No dudo de las condiciones en que cumplió su condena, en todo caso parecidas a la que soportaron los presos de los tupamaros en la Cárcel del Pueblo.

Foto extraída de Arsendarnay.blogspot.com

Foto extraída de Arsendarnay.blogspot.com

Gorbachov: “Finalmente en 1985, cuando la democracia constitucional fue restaurada en Uruguay, Mujica fue liberado por una amnistía, convencido de que la fuerza de las ideas, la fuerza del humanismo y la paz es el único camino hacia una sociedad más justa. Convencido de que la sangre y el odio no llevarán a nada bueno, creó el Movimiento de Participación Popular, un partido político basado en la ética, en el cambio de valores y particularmente un partido que quería reconciliara aquellos rivales que se habían estado matando unos a otros en la década previa.”

Comento: Todo este párrafo surge de una interpretación de Gorbachov que no se basa en ningún hecho histórico.

Gorbachov: “Al ser electo Presidente de Uruguay en 2010 permaneció fiel a los principios de paz y no violencia. Habiendo heredado un explosivo conflicto entre su país y Argentina sobre plantas de celulosa en el río compartido, Mujica dio audaces pasos diseñados para desactivar ese peligroso conflicto que podría haber escalado fácilmente hacia una confrontación armada.”

Comento: Aquí la desinformación del ex líder de la Perestroika es alarmante. La política de Mujica con Argentina no sirvió para solucionar nada y el conflicto armado solamente existió en la imaginación de Gorbachov (y quizás en la de Tabaré Vázquez).

Gorbachov: “Se mantiene apegado a sus principios y creencias en su vida personal, habiendo merecido el “título” del “presidente más pobre del mundo”, al donar cerca del 90 por ciento de su salario mensual a caridad para el beneficio de personas pobres y pequeños emprendedores.”

Alfred

Comento: Según el testamento de Alfred, el Nobel de la Paz será entregado: “A la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”. Es un premio al pacifismo, no a la pobreza.

No hay nada que hacer, el marketing internacional y nacional de los tupamaros es digno de una multinacional de la comida chatarra o del refresco. O quizás es aún mejor, porque venden su producto estableciendo como verdades gruesas mentiras, con la ayuda de historiadores “progresistas”, de militantes fanatizados y de algún desorientado en el tema, como Mijail Gorbachov.

En materia de “venta del producto Mujica”, ya hemos podido comprobar el éxito en la prensa de países altamente desarrollados, en los cuales —por supuesto— a ninguno de esos medios se le ocurriría apoyar electoralmente a un candidato de las características de nuestro Presidente.

Eso sí, para nosotros, los subdesarrollados, ellos consideran que está bien, es folclórico el “sudaca”, es como la mujer barbuda, el petómano o el hombre elefante de los circos de fines del siglo XIX: se exhibían pero no se convivía con ellos.

Y todavía no hemos visto todo. Después del show de los Aerosmith, vamos a asistir, dentro de poco, al estreno de la película de Kusturica a quien ya nuestro Presidente le dio una muestra de su actuación en el discurso de la ONU, para ir de alguna forma, haciendo boca.

Mientras tanto, el fenómeno Mujica (en el sentido de “cosa extraordinaria y sorprendente”) se desarrolla también a nivel nacional. En Telemundo del lunes por la noche, Luis Eduardo González dio a conocer la última encuesta de CIFRA, indicando que 51% de los uruguayos tiene simpatía por Mujica y 45% apoyan su gestión.

Dejando a un lado la subjetividad de la simpatía, vale la pena detenerse en la gestión, ya que es un resultado asombroso. En efecto, ese 45% de aprobación, se conforma —según CIFRA— con 69% de los votantes del FA, así como 17% de los blancos y 11% de los colorados.

Que haya un solo blanco o un solo colorado que apoye la gestión de Mujica, es algo que no se puede entender racionalmente. Porque si se diera la lógica de que ningún votante de los PP.TT. respaldase el desempeño del gobierno, el apoyo a la gestión rondaría el 30%, habida cuenta que 1/3 del FA no la avala.

Entonces el mea culpa lo tienen que hacer los dirigentes políticos opositores. Porque mal pueden pretender captar votos frenteamplistas, cuando no son capaces de informar y convencer a la totalidad de sus propios electorados, de los desatinos del actual gobierno “progresista”.

 

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