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La salud está enferma

Por (anasalvo@eldiario.com.uy) | Jueves, 5 de julio del 2012

La salud está en crisis, y no parece que el dinero de partidas extraordinarias sea la solución a problemas graves y urgentes que no pueden esperar más.  Las autoridades responsables ya no se sorprenden cuando todos los días hay una denuncia diferente, pero la autocritica esperada no llega, así como tampoco las medidas necesarias para amortiguar –si bien no solucionar- esta situación.

La lista de temas urgentes en materia de salud puede llegar a ser interminable; si se habla de dinero, entre el 2004 y el 2011, los recursos para salud crecieron en forma sostenida, con una tasa anual de 12.8%, valor muy por encima del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del mismo lapso, por ejemplo, que trepó a 5.3%.

Salud y Educación son los dos rubros que más crecimiento en recursos de los últimos ejercicios; en esta Rendición de Cuentas, ASSE es el organismo que recibirá más dinero.

Esto nos lleva a concluir que la crisis de la salud no pasa sólo por el efectivo; hay soluciones alternativas que deberían empezar a instrumentarse, como la complementación entre el sistema público y el privado. 

Llama la atención la cantidad de camas cerradas en varios hospitales por falta de personal; entretanto, los pacientes que esperan durante horas en la emergencia de un hospital para su ingreso, corren más riesgo de muerte.

El ministro de Salud Publica, Jorge Venegas, fue entrevistado en Canal 4, y al ser interrogado por esta situación que se ha vuelto rutinaria en los hospitales públicos, expresa: “La reacción que tengo es preocupación. Cada ciudadano merece mejor atención en forma rápida. Iremos a conversar este problema nuevamente”.

Acerca de esto, el ministro Venegas pide que las emergencias móviles no deriven a todos los pacientes a los hospitales y mutualistas:  “Muchas cosas se pueden resolver en el primer problema de atención o en el hogar”, agregó el ministro.

Acerca del escaso personal y mala distribución de los recursos humanos disponibles, el Sindicato Médico del Uruguay habla de una “crisis de emergencia” ante la falta de personal.

Dos años antes se vivió con los anestesistas, y el Gobierno lo solucionó con más dinero, que de todas formas no terminó con el problema de fondo. En la actualidad el faltante es en las subespecialidades pediátricas; en este sentido, el vicepresidente de ASSE, Enrique Soto, declaró en el diario Ultimas Noticias que muchas veces el problema es de gestión: “Hay áreas donde sobra gente, pero en otros falta, hay una mala distribución cualitativa de los funcionarios”, según recoge El Observador.

La falta de pediatras afecta la atención de los sectores de la población con menos recursos económicos; la escasez de estos especialistas alcanza a todo el sistema público de salud, incluidos los CTI.

El invierno agudiza las crisis de atención de las emergencias; aumentan las enfermedades y las guardias se saturan. Es común en esta época del año que las emergencias móviles estén horas con un paciente en las puertas de los centros de atención, para que este sea ingresado. E

Esta situación ha provocado que por ejemplo, la Emergencia UNO lleve escribanos para certificar las largas esperas y deslindar responsabilidades ante futuras demandas por omisión de asistencia. Según el diario El País, las esperas para ingresar a un CTI en el sector público, llegan a las 12 horas.

El desfasaje entre los salarios del sector público y el privado es otro de los grandes problemas de la salud. Un intensivista de Pediatría del hospital Pereira Rossell cobra $ 300 la hora, mientras que en el sector privado se le abona entre $600 y $700 por el mismo tiempo de trabajo. En el caso de quienes trabajan en el Hospital de Clínicas, su sueldo es dos veces menos que sus colegas del sector privado y de otros hospitales públicos.

Según recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud, lo ideal sería contar con un enfermero para cada médico; en nuestro país la relación es de seis profesionales para cada enfermero. Actualmente  hay 16.000 auxiliares de enfermería y 3.600 nurses, 12.000 menos de la cifra ideal.

En Uruguay hay 630 camas de CTI. Según los estándares internacionales eso sería suficiente, pero cada invierno demuestra que no. Faltan camas y los CTI se ven saturados. Hace unos días murieron dos pacientes del hospital de Canelones porque no se les consiguió camas.

Pero no es la primera vez que sucede. Una de las razones que se le encuentra al asunto es la mala distribución de las camas. Hay departamentos como Flores, donde no hay unidades de medicina intensiva.


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