La desaceleración argentina
Por Ana De Salvo (anasalvo@eldiario.com.uy) | Lunes, 25 de junio del 2012
Hace muchos años que no se veían carteles de “se alquila” en la peatonal Florida; en cuatro cuadras, la calle más emblemática del centro de Buenos Aires tiene unos diez locales vacios, cosa que no pasaba desde hace largo tiempo. Esta situación se repite en otras calles y avenidas comerciales de toda la ciudad, marcando una tendencia que va aumentando en forma sostenida.
En este caso en particular, los operadores inmobiliarios no culpan a la dificultad para conseguir dólares, o al “cepo cambiario”, sino a la desaceleración económica y a las restricciones que enfrentan hoy los comerciantes para importar.
El rubro alquileres está sufriendo una parálisis general, con un congelamiento de la demanda, pero aseguran que la situación está lejos de ser dramática, aunque se “contagia” con los problemas de la economía en general.
La semana pasada los comerciantes de Once hicieron una protesta –“el cortinazo”- a causa de la situación de la industria textil, que representa el 70% de la ocupación de los comerciantes de este típico barrio, y quienes demandan soluciones a las trabas a la importación. Dada la situación de este rubro en particular, no es raro que también el barrio comercial más conocido de Buenos Aires tenga mayor disponibilidad de locales para alquilar.
Pero en general, el nivel de consumo en la Argentina empieza a mostrar signos de desaceleración, la actividad se estanca y las inversiones caen. La consultora Ecolatina (fundada por el ex ministro de economía Roberto Lavagna) advirtió en un informe que “teniendo en cuenta el deterioro de la actividad económica, la elevada inflación, la baja creación de puestos de trabajo esperada, la reducción de horas extras y el incremento de suspensiones, el consumo consolidará su desaceleración“.
La consultora agregó que el sector más perjudicado hasta ahora ha sido el inmobiliario como resultado de la restricción a la compra de dólares, que originaron una “estrepitosa caída” en la compraventa de inmuebles.
Este informe agrega que quienes “se quedan en pesos se encuentran en una situación muy proclive a consumir”, pues el contexto de tasas pasivas reales muy negativas y la abundante oferta de descuentos y cuotas fijas fomenta aún más la compra de bienes.
A pesar de esto, advirtió que esta incentivación a gastar, muestra en la demanda interna síntomas crecientes de desaceleración. La disminución del consumo responde a diferentes factores; es la consecuencia de precios que suben todos los meses, el retraso en la concreción de las paritarias y la mayor fragmentación en los que provocan una reducción del poder adquisitivo de los salarios, afectando el ritmo del gasto.
Concluye que el incremento en las suspensiones y despidos laborales también son señales de alarma, que motiva a la población a ”tomar un comportamiento más precavido en sus egresos”.



