Sabado, 18 de Mayo del 2013 Actualizado: 16:14

Economía al alcance de todos

Por (eba@eldiario.com.uy) | Martes, 19 de junio del 2012

Aunque la Ciencia Económica sea considerada, con toda razón, una disciplina para especialistas, cuando de la Hacienda Pública se trata, no sólo es necesario sino también posible, trasmitir y exponer conceptos de forma que sean comprensibles para la mayoría.

Empiezo por señalar esto, porque he escrito más de una vez sobre el tema de la marcha de la economía nacional y he criticado su conducción y sus resultados, corriendo el riesgo de que muchas cosas no se comprendan porque si medimos el grado de satisfacción de algunas de nuestra necesidades, es justo admitir que, luego de una crisis devastadora, como la que padecimos hace una década, el panorama ha mejorado sustancialmente. El índice medio de salarios ha subido, la desocupación ha descendido, las exportaciones de bienes (básicamente del sector primario) han volado y la capacidad de compra ha aumentado, mientras que, por esas mismas razones, productores y comerciantes de bienes y servicios han trabajado y ganado con aceptable grado de entusiasmo.-

La primera causa del crecimiento se encuentra básicamente en que el Frente Amplio asumió el gobierno después de que el Uruguay, merced a una salida política prolija de la crisis del sistema financiero y de la deuda pública, legó unas finanzas saneadas, aunque una población todavía muy desconforme por esas dificultades que los hogares aún no lograban superar.

Las otras razones fundamentales, son atribuibles a que el mundo y la región ayudaban mucho en el 2005. Los precios internacionales de nuestros productos subían como desde hacía tiempo no veíamos y los términos del intercambio, en vez de deterioro, exhibían fantásticas ventajas para el Uruguay. La producción agropecuaria valía cada vez más mientras que los productos industriales, incluyendo los de más alta tecnología, bajaban sus costos. La ejecución y puesta en marcha de algunos proyectos puntuales aprobados por el último gobierno colorado no sólo generaron inversiones multimillonarias y ocupación de mano de obra, sino más producción exportable a buenos precios. Las tasas de interés eran bajas. El gobierno podía financiarse a bajo costo y recomponer sus reservas sin dificultades, una vez que el país había recuperado la confianza internacional y emitido señales o asumido compromisos que determinaron que los inversores, en vez de desconfiar de la retórica voluntarista de la izquierda, confiara en sus políticas.-

Aunque con alguna ingenuidad, muchos llegaron a pensar que una coalición con control absoluto en el Parlamento y asociado al movimiento sindical con cuya alianza ejerció siempre la oposición y llegó al gobierno, garantizaría la calma necesaria de que no habían gozado las administraciones desde 1985 hasta el 2004.

Entonces, los ingresos públicos aumentaron exponencialmente, ya no solamente por la vía de un aumento voraz de la presión impositiva sino por un crecimiento genuino. Las condiciones para un fuerte y definitivo impulso rumbo al desarrollo parecían completarse por medio del abandono de algunas consignas programáticas tradicionales que fueron sustituidas por un ejercicio más pragmático de la conducción económica de izquierda.

Pero las oportunidades se desaprovecharon y ninguna reforma estructural se concretó, ni previsión alguna se adoptó para evitar que, al final del ciclo de bonanza -que siempre se alterna con otro de dificultades – nos pusiera a salvo de los enormes riesgos que hoy corremos.

La administración pública sigue siendo un enorme y pesado aparato burocrático que encubre exacciones importantes a la actividad productiva. Se ha descuidado la productividad del país. La “madre de todas las reformas” que nos prometió el Presidente Vázquez y de la que aún alardea, entre improvisación y talenteo, el Sr. Mujica, equivale a NADA. Porque nada se ha hecho al respecto.

Las mejoras salariales que -bueno es decirlo- ni por asomo alcanzan los índices de la década del 90 o de fines de los 60, se han convertido en factores de una rigidez que, al llegar la primera sombra de una inflexión en la gráfica del crecimiento se convertirán en un lastre para la producción. La legislación laboral operará en contra de los propios trabajadores y el movimiento sindical ya ostenta victorias a lo Pirro, como el “exitoso fracaso” con que el UNTMRA logró dejar a miles de metalúrgicos en la calle y varias empresas clausuradas luego del último conflicto del sector.

El Estado gastó mucho y gastó muy mal. A pesar de la impresionante recaudación, conserva un déficit fiscal importante, estrechando toda posibilidad de invertir más cuando, como ahora, el mundo y la región nos dan la espalda.-

El asistencialismo bajo el cual el MIDES disfrazó un desembozado clientelismo, podrá haber dado de comer -si es que lo hizo- a mucha víctima de la crisis de la pasada década. Pero no invirtió ni una de las condiciones que sumen a los menos pudientes en la pobreza. ¿Cómo es posible que habiendo gastado tanto dinero en educación y salud, estos servicios esenciales sigan retrocediendo en calidad y empeorando sus resultados?

El agro, fuerte motor del crecimiento, se encuentra estancado desde el año 2006, como demuestra un estupendo análisis de Julio Preve
Folle (Economía y Mercado de El País, 11.06.2012). Las autoridades, confundieron precios altos con rentabilidad adecuada o inversión
importante. Pero mientras que el PBI creció desde el 2006 en adelante un 35%, el producto del agro se redujo. Hoy produce menos que hace 7 años. El estudio referido llega a la conclusión de que el deterioro fue causado por el sistema de reglas impuesto por un gobierno que sembró incertidumbre, afectó la confianza y distorsionó con su intervención.

¿Qué nos dejarán estos años de bonanza cuando las condiciones que la gestaron se vayan diluyendo? ¿Acaso tendremos una infraestructura logística de vías férreas, rutas, puentes y puertos modernos y adecuados? Me sorprendería, porque hasta ahora, ni un paso al frente se ha dado en ese sentido. ¿Podremos alegrarnos de que exista una inversión importante en generación energética? Será imposible, porque la gestión ha sido tan mala que hasta la última licitación de UTE para una planta generadora debió ser anulada debido a graves irregularidades. ¿Podrá declarar el gobierno que ha solucionado o encaminado hacia la solución el déficit habitacional? No lo
creo. Es sabido que no se han construido viviendas populares y accesibles en cantidad suficiente y ni siquiera comparables a las edificadas durante los tan criticados gobiernos del los partidos históricos. La despedida poco gloriosa de las dos últimas Ministras de Vivienda habla por sí sola.

La pérdida de dinamismo de la economía afectará la recaudación. ¿Cómo se sustentará el gasto público (mal gasto, además) que, por otra parte es inflexible debido a la enorme influencia de salarios y jubilaciones en su composición?

Este comentarista desea fervorosamente equivocarse con su pronóstico.

Pero tiene la obligación de señalar que la bonanza “importada” llegó a su fin y que no habiéndose hecho nada para evitarlo, ahora empezaremos a “importar”, del mundo y de la región, el resultado de sus crisis. Y a ellas sumaremos nuestros propios e inexcusables errores.


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