EL DIARIO

Miercoles, 13 de Diciembre del 2017

Esclavitud a maestros

Por Martín Cajal, el 5 mayo, 2012

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Lo que yo quiero que la gente sepa es que es diferente lo que Isha muestra en la televisión, donde dice que los estudiantes van, aprenden el sistema y se van a sus casas. Sí, eso no es lo que nosotros denunciamos”, advierte el ex maestro en base al boom televisivo que tuvo Isha en un momento de este año.

Luego, aclara: “La situación que denunciamos es el maltrato que hay contra los maestros que hacen el entrenamiento, un núcleo muy cerrado, tras un curso de dos años que siempre es viviendo ahí”.

Después de hacer el curso te dan un diploma que, como ya señalamos, no está avalado por el MEC, ya que el registro en el Ministerio sólo implica que la Fundación está exonerada de impuestos, no que la respalde. Pero además de eso, “si decidís irte, te hacen firmar un papel donde vos te comprometés a no enseñar el sistema fuera del centro”.

Si todos los maestros enseñaran ella no tendría su negocio, porque el negocio de ella no es sólo el enseñar, ella escribió libros, tiene videos, de última se  podría aprender de ahí; la ganancia está en que la gente vaya al centro, 55 dólares por día [6.000 o hasta 10.000 dólares los más caros] te da alimentación, ella no paga impuestos de nada, los empleados son los maestros que no reciben sueldo por eso. La ganancia está en la gente que va 6 meses o más”, explica.

Antes de resolver hacer la maestría, “primero hay una conferencia gratuita, te hablan de las maravillosidades; ves el lugar, lo lindo, que la gente está feliz; después el seminario del fin de semana, que sale 100 dólares”.

Pero “los que no tomaron el seminario no puede asistir luego al hotel”. Recién “después podés quedarte en el centro la cantidad de días que quieras, la idea siempre es tratar de venderte el paso siguiente”, afirma.

“En mayo se hizo un evento de ‘un mes en la I’, de ‘expandir tu conciencia’. Después 6 meses, y los que están 6 meses te hablan ahí para que hagas la maestría. Y cuanto más te comprometés y dedicás, más cosas tenés que dejar de lado; no te vas a comunicar a tu familia, no trabajás en tu laburo”, avisa acerca del proceso.

Una vez dentro, hay como dos modalidades. “Ahí te dicen que podés hacer esos 6 meses con servicio o sin servicio. Sin servicio es simplemente estar en la colchoneta; con servicio te dan la posibilidad de servir, que servir es limpiar, lavar platos, cocinar y las tareas por las que sentís que sos útil, que estás dando y que son para tu propio beneficio”

Porque claro, “cuando conocés el sistema de Isha es maravilloso, y tal vez si te enseño cómo practicarlo, y si estás tranquilo, en un lugar en que estás en la colchoneta acostado, con la comida resuelta y una vista hermosa en un lugar como el centro de Isha, te vas a sentir relajado”.

Pero “como cualquier spa”, aclara. “Sí, si el clima está bárbaro, te hace eso. Pero vos creés que es por las ‘facetas’ y vas a querer lo mismo, y cada vez “te van mostrando que si te comprometés más y das más en el centro, tu felicidad está a 10.000 dólares de distancias”.

De repente, había veces que muchos que “llegaban a trabajar 12 horas por día, se metieron incluso en el poso séptico para sacar la mierda cuando se tapa, porque otra cosa que Isha tampoco dice es que para no pagar la barométrica lo que hace es de noche agarra el agua del pozo séptico y la tira en el pasto por ahí, que es algo que fue denunciado por vecinos varias veces, pero la Intendencia nunca dice nada”.

Sin embargo, siendo maestro “ves la realidad como es, ves a los maestros todos falsos que cuando están con los estudiantes están de una manera, pero cuando están entre ellos todos hablan que los estudiantes son unos rompe huevos, que están todo el día demandando; los maestros no son amor y paz, son personas fastidiadas, que están aburridas de estar trabajando 12 horas por día”.

A mí lo que me costó fue darme cuenta de que había errado, que no era lo que yo pensaba, que había caído en una estafa, que dediqué años a algo que no me sirve para nada y dejé de tener contacto con todo el mundo”, reflexiona.

Aparte, “irse no es fácil” responde tras ser consultado por qué siguió allí. “A mí me llevó años conseguir después trabajo, pero hay otras personas que no tienen nada, ni familiares, ni profesión, entonces decile a alguien que no tiene ni para volver a su casa, que se tome un avión de 2.000 dólares para volver a su casa, cómo se va a ir. Salir implica, aparte, tener que asumir que fracasaste, que caíste en eso”.

Al tiempo recién “tomé la decisión de irme, en vez de quedarme más o menos y entre comillas pasándola ‘bien’, porque ser maestro ahí es algo interesante, todos te ven como el maestro, yo aparte estaba en contacto directamente con ella”, reconoce.

“Cuando ya te ha esclavizado, te saca todo lo que tienes: tu dinero, tus afectos, pero sobre todo tu poder de decisión, ya que ella controla todo en tu vida, con quien estás o quien no puedes estar, el color de ropa que usas, el nombre que vas a tener, a dónde vas a ir de gira, qué tareas vas a realizar, cuánto tiempo vas a dormir, si vas a tener sexo o no, en fin, tus opciones son simplemente aceptar que ‘la conciencia más elevada del planeta’ va a elegir lo mejor para ti”, sostiene el ex maestro.

Yo sé que es complicado de entenderlo, cuando estás adentro ella te hace creer que es la conciencia más elevada del planeta, que cualquier acción siempre viene del amor, sea que te esté puteando o lo que sea. Claro que después ves que no es tan así, lo que pasa es que no hay punto medio, yo traté pero no pude: o vos aceptás cómo son las cosas ahí adentro, todas las situaciones, o te vas”, explica.

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