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Chávez, el “amigo” del gobierno uruguayo

Por (castells@eldiario.com.uy) | Miércoles, 8 de febrero del 2012

Me disponía a escribir sobre nuevas genuflexiones del gobierno “progresista” con Argentina. Luego me pareció mejor dejar descansar el tema durante unos días.

Entonces, leí las declaraciones del Ministro Eduardo Bonomi cuando le preguntaron, con referencia a la actitud del Frente Amplio antes del año 2005: “¿El FA no actuaba de la misma forma cuando era oposición?” Y Bonomi contesta: “Busquen en estos temas sensibles cuándo el Frente Amplio hizo planteos de este tipo. No los hizo”. (Sebastián Panzl, El Observador, 6/2/2012)

No podía creer lo que estaba leyendo. El FA se cansó de interpelar a Ministros del Interior, por hechos muchísimo menos graves que los actuales. Entonces pensé en redactar el artículo sobre ese tema.

Aunque finalmente lo deseché. Merecemos —los lectores y yo— por una cuestión de salud mental reposarnos del surrealismo frenteamplista que nos rodea, nos abarca y nos oprime y me decidí por tratar el tema de uno de los iconos de este gobierno: el Presidente de la Bolivariana República de Venezuela.

De Hugo Chávez se ha dicho todo, a favor y en contra. Que ha ganado todas las elecciones a las cuales se ha presentado y que —salvo en la primera— siempre ha habido fraude pre-electoral. Que Venezuela es una democracia perfecta, con todas las libertades y que el usufructo de esas libertades está cada vez peor.

Sin embargo, a pesar de que sus gobiernos hayan sido desastrosos, si tenemos en cuenta los ingresos por ventas de petróleo; a pesar de tener un 30% de inflación, la más alta de Latinoamérica; a pesar de los problemas con la energía eléctrica y los cortes de luz; a pesar del aumento sideral de la inseguridad y de la cifra de asesinatos.

Y a pesar de que según un informe del “Latin Business Chronicle”, Venezuela es el país del continente americano con el más bajo nivel de Inversión Directa Foránea (por debajo de Haití); y a pesar de la corrupción, la menor reducción de la pobreza, la escasez de alimentos; no se ve claro a una oposición con vocación de ganar en octubre de 2012.

Sus partidarios dicen que tiene legitimidad de origen. Sus contrarios que no tiene legitimidad de ejercicio.

Examinemos ese punto. El voto no es el único requisito y menos el suficiente para desempeñarse. El gobierno debe legitimarse por sus acciones y ser capaz de dar respuesta a intereses sociales muy diversos y a veces contradictorios.

Es decir, el voto da la legitimidad de origen. Pero sin abundar en la teoría política, en todos los casos importa tanto la legitimidad de origen, como la llamada “legitimidad de ejercicio”. Por ejemplo, el régimen cubano al surgir de una Revolución contra una dictadura, tiene legitimidad de origen. Pero cuando, permanece 50 años en el poder, sin elecciones libres y sin pleno funcionamiento del Estado de Derecho, no tiene legitimidad de ejercicio.

Recordemos que legitimidad de origen tuvieron Hitler y Mussolini. Sin embargo luego de un tiempo perdieron la legitimidad de ejercicio (genocidios, persecuciones, agresiones bélicas, etc.). Como legitimidad de origen tienen actualmente todos los gobiernos latinoamericanos, pero algunos —como Chávez— están perdiendo a pasos agigantados (por no decir que ya la perdieron), la legitimidad de ejercicio.

Ahora bien, lo realmente preocupante de querer meter al zorro venezolano en el gallinero del Mercosur, son sus relaciones con Cuba y su acercamiento a Irán.

En ocasión de contraer ese cáncer del cual dice estar curado y que otras voces le dan unos meses de vida, Chávez recibió ofrecimientos de Brasil para tratarse en ese país, aunque prefirió a Cuba, por la cercanía de su admirado Fidel Castro y —más que por las bondades médicas— porque ese país totalitario le ofrece las garantías de “omertá” de sus autoridades y de medios de difusión controlados todos por el régimen.

Y, además, Venezuela está cubanizada, con unos 60.000 isleños en su territorio. Así, los tres sectores claves del modelo chavista, como son la salud, la educación y las Fuerzas Armadas, están en manos de asesores cubanos; también hay médicos, entrenadores deportivos, maestros, técnicos en informática, guardaespaldas, especialistas en espionaje sobre la población y otros.

En las embajadas y consulados venezolanos trabajan funcionarios cubanos. Técnicos cubanos diseñaron el Sistema Integral de Gestión de Emergencias y Seguridad Ciudadana y el Sistema de Gestión Policial (Sigepol). Cubanos son los principales de los sistemas de información policiales y de la base de datos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sabin). (Datos de El Nacional, 28/02/10).

Por eso a los Castro les va la vida un cambio de régimen en Venezuela. No sólo por los 100.000 barriles de petróleo que reciben diariamente de ese país para revenderlos en el mercado internacional, sino por lo que el economista independiente Oscar Espinosa, calcula que Cuba recoge, a más: entre 5 y 6.000 mil millones de dólares anuales, producidos por la exportación de esos servicios técnicos a Venezuela. (Economía Cubana, 9/7/2011)

Escribe Carlos Alberto Montaner: “Al pie de la tumba, se supone que la mayor parte de los seres humanos pasan balance de su vida, perdonan enemigos, se disculpan con las personas agraviadas y tratan de rectificar errores. Menos Hugo Chávez. Ni siquiera la grave enfermedad que lo aqueja, y probablemente lo liquide a corto o medio plazo, ha logrado modificar su comportamiento”. (http://www.elblogdemontaner.com/)

Y es verdad. Los últimos lazos que ha establecido Chávez con Irán son en el campo de la fabricación de armas nucleares y en la colaboración con el terrorismo islámico y eso puede llegar a provocar una gran crisis con Estados Unidos, con Israel, pero que también nos arrastre a nosotros vía la CELAC o la UNASUR esos mamarrachos creados a instancias del mal llamado “progresismo latinoamericano”.

Porque hay que saber que Hugo Chávez ha discretamente dispuesto que su Cancillería, sus servicios de inteligencia y parte de la cúpula de sus FF.AA. estén en coordinación con el dictador Ahmadineyad y con los terroristas islámicos.

Es para preguntarse por qué Chávez actúa de esa manera. Y la respuesta la da Montaner: 1) por su carácter mesiánico, 2) porque intelectualmente es “un pobre diablo” formado en las tonterías de Eduardo Galeano y 3) porque tiene la misma visión estratégica que Fidel para luchar contra el imperialismo yanqui.

Y así, Chávez retoma el fidelismo, abrazándose con dictadores como Gadafi, Mugabe, Ahmadineyad o Lukashenko en su odio común a los Estados Unidos, como principio rector de sus conductas.

¿Se acerca el fin de Chávez? Si no es por razones biológicas, es difícil. Y aún así, el bolivariano Comandante se encargó durante años de presentarse como el hombre providencial, el heredero de Bolívar, como la única opción para frenar a “las fuerzas del mal” del imperio del Norte y del capitalismo. Su permanencia provoca la tremenda angustia de un populismo autoritario y su ausencia —si no aparece una oposición aguerrida y un ejército legalista—puede provocar el caos.

Pobre Venezuela. Y pobres nosotros que nos sentimos tan ligados a Chávez que somos hasta capaces de embestir la institucionalidad del Paraguay, tratando de forzar un ingreso ilegal de los bolivarianos al Mercosur.


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