EL DIARIO

Miercoles, 23 de Setiembre del 2020

Triste Historia De La Cancillería "Progresista"

Por Adolfo Castells Mendívil, el 4 octubre, 2011

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Decididamente, los uruguayos no hemos tenido suerte con los Cancilleres, desde que la izquierda está en el poder. Y es algo preocupante cuando se tiene en cuenta que —como escribía Mario Amadeo—: “Es en el marco de la política internacional donde los pueblos proyectan su imagen y realizan su destino histórico” (Política Exterior. Los principios y los hechos).

El primero fue Reinaldo Gargano. De un socialista sesentista como él, se podían esperar muchos cambios en el relacionamiento externo del Uruguay. Pero nadie —o al menos pocos— creían que iba a empezar la hecatombe en la administración del Palacio Santos y la inmolación de la Carrera Diplomática, que comenzó antes aún de asumir sus funciones, cuando nombró su equipo dirigente, basado en el más prolijo reparto entre las corrientes frenteamplistas y en la casi ignorancia, tanto de los Embajadores con profusa trayectoria, como de los diplomáticos en general.

En el plano internacional, cometió un sinfín de errores: proclamar la política del “arco virtuoso” o sea la primacía de la afinidad ideológica que poco o nada le sirvió, a la hora de negociar; en los comunicados de la Cancillería; en las relaciones públicas con sus pares extranjeros; y en muchos otros temas, menos en el conflicto con Argentina por las plantas de celulosa, en el que fue descaradamente ladeado por el Presidente Tabaré Vázquez.

Sin embargo, a Gargano se le recuerda más y negativamente por su obstrucción al Tratado de Libre Comercio con los EE.UU. (TLC), con su famoso e insólito retruque a la parábola del “tren” del Presidente. Y eso es injusto, porque la culpa no es del chancho… No hay duda que el Canciller estuvo mal, pero si ese TLC no se firmó fue porque el Dr. Tabaré Vázquez no quiso, o no le dio la nafta para enfrentar a su oposición interna e imponerlo. Es bueno tenerlo en cuenta, ahora que está lanzado nuevamente a la conquista del sillón presidencial y que hay una marcada tendencia de olvido de sus fallas del pasado.

Y luego de 3 años de humillar a Gargano, pero sin remplazarlo ni contradecirlo, finalmente el Presidente nombró al Dr. Gonzalo Fernández. Con ese jurista y profesor universitario la Cancillería internamente se normalizó, aunque por supuesto, en los grandes temas la política exterior siguió siendo la misma.

Asumió el Presidente José Mujica y con él, Luis Almagro, con todas las expectativas que generaba un funcionario de carrera. Su antecesor, Pedro Vaz, también lo era, pero solamente cumplió —con más pena que gloria— un interregno de 7 meses.

A muy pocos días de asumir, Almagro declaró en una conferencia, refiriéndose al TLC con EE.UU.: “Ese tren pasó dos veces y puede volver a pasar, en algún momento lo vamos a agarrar” (…) “No me puedo oponer a una negociación que puede ser la tabla de salvataje para muchos de los sectores estratégicos del país, como el textil por ejemplo”.

Después agregó que el Grupo de Cairns de países agroexportadores tiene prioridad frente al G20, por representar con mayor énfasis los intereses de nuestro país. La izquierda hasta ese momento, privilegiaba (por Brasil) al G20, lo cual significó que el Uruguay quedara rezagado en el acceso a mercados de las negociaciones multilaterales.

Son dos cambios muy positivos, bien por el novel Canciller.

Poco duraría esa impresión, que la izquierda —en materia internacional— estaba más lúcida y sutil y no tardó mucho Almagro, en frustrar las expectativas. Ya en el mes de mayo se consuma el traspié (o barbaridad), de apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como Secretario General de la UNASUR. Y el Canciller Almagro trata de engañar a la opinión pública uruguaya con el “ni voto ni veto”. Falacia, ya que el Uruguay apoyó el consenso y al hacerlo votó a favor de Kirchner.

Antes de asumir sus funciones, Almagro había afirmado: “El próximo gobierno no piensa emplear esa cuota de 20 Embajadores de confianza política; en primer término va a tener que mantener algunos Embajadores políticos y después tendrá que nombrar a otros. Pero más de 10 o 12 va a ser difícil, el resto de carrera”. A los 3 meses había ya 16 Embajadores políticos (y ahora son 19).

Muy pronto el Canciller es desautorizado por el Presidente, en ocasión de la solicitud británica para el ingreso a puerto de la fragata “HMS Gloucester”, que debía reponer víveres y combustible antes de llegar a su destino en las Islas Malvinas y que según el oficialista diario La República, Almagro había aprobado. Pues bien, el Presidente visitó al Embajador del Reino Unido y le informó de la negativa.

Y sigue el trámite por la anulación de la Ley de Caducidad, oportunidad en la que Almagro juega todas las cartas para su aprobación y es nuevamente desautorizado por el Presidente: “La Cancillería se me escapó”.

A todo ello hay que agregar los argumentos errados para justificar el reconocimiento del “Estado” palestino; la debilidad en la relación con Argentina, que pasa por los abrazos y no por la solución de los problemas; y la ineficaz gestión por la extensión de la plataforma continental; temas que he desarrollado en una nota anterior de El Diario (Política Exterior: Un Barco A La Deriva, 21/9/2011)

Por si todo ello fuera poco, mientras tanto el Canciller Almagro se ha empeñado en profundizar la destrucción de la Carrera Diplomática que inició Gargano. Y así envía un artículo en la Rendición de Cuentas para permitir el destino al exterior de unos 40 técnico-profesionales que han ingresado al M.RR.EE. sin ningún concurso (en tanto que los diplomáticos los rinden para ingreso y para cada ascenso).

Esa disposición es rechazada por el Ministerio de Economía, es vuelta a colocar por un legislador a instancias del Canciller y finalmente es retirada del articulado.
Sin embargo, ello no queda así. Según El País (30/09/2011), Almagro habría asegurado: “No podemos perder esta pulseada con los funcionarios del Servicio Exterior”,  a los Senadores Couriel y Michelini, de acuerdo a lo confirmado a ese diario por “fuentes políticas y de la Cancillería”. “En la misma reunión anunció su voluntad de dejar el Ministerio en caso que el FA no apoyara su plan para favorecer a los profesionales”.

Sigue  El País: “El lunes pasado la posición de la bancada del oficialismo se dio vuelta. Los votos del Nuevo Espacio cambiaron el equilibrio de fuerzas y la balanza se inclinó a favor de la posición del Canciller. Prácticamente al mismo tiempo se supo que el Ministerio de Relaciones Exteriores nombró a dos Embajadores cercanos al grupo de Michelini al frente de dos representaciones diplomáticas”.

Por Radio Sarandí (Informativo Sarandí, 30/09/2011, de 18 a 19h) el Ministro de RREE. negó que haya amenazado con renunciar a su cargo y dijo que sería una niñería hacerlo por un artículo de la Rendición de Cuentas. Tomamos debida cuenta del desmentido. Pero asimismo observamos que nada dijo del toma y daca: artículo por Embajadas, que menciona la misma nota de El País. De ello se infiere que eso es cierto.

Y si es cierto, es triste y lamentable adonde ha llegado el que debería ser custodio de la imagen externa del país y al que al asumir sus funciones, se suponía defensor de sus colegas, los diplomáticos de carrera.

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir