EL DIARIO

Miercoles, 23 de Setiembre del 2020

Creo En La OEA

Por Juan Raúl Ferreira, el 4 octubre, 2011

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Culminó el fin de semana la visita al Uruguay del Secretario general de la OEA Miguel Insulza. Reuniones con el gobierno, la sociedad civil y los partidos, quedaron encaminados buenos pasos a seguir. Un vez más, esta visita nos hace reasumir nuestro compromiso con la diplomacia multilateral. Ese escenario único donde Uruguay es uno tan importante y con iguales derechos y prerrogativas que los demás.

La OEA es, se suele decir, lo que los Estados quieren que sea. Es verdad. Pero como ya hemos dicho y escrito, no es toda la verdad. Las organizaciones multilaterales tiene sus agencias, comisiones, grupos de trabajo, con independencia técnica, que sin violentar el respeto por los estados miembros muchas veces van a la cabeza de estos procesos de cooperación y ayuda. A modo de ejemplo, hace pocos días en Uruguay y Argentina se hicieron sentidos homenajes a dos funcionarios de ACNUR que en años de represión salvaron la vida de muchos uruguayos en Argentina: Oldirch Hasleman y Guy Prim. Ambos funcionarios del Alto Comisionado de ONU para los Refugiados (ACNUR). Buena cosa el ACNUR. Pero sin dos hombres con ese nivel de compromiso de trascender su mandato y arriesgar sus propias vidas, otras no hubieran sido salvadas.

Esto pasa, y mucho en la OEA. Su recurso humano ha demostrado una capacidad de compromiso con los postulados de la organización que trasciende un mero trabajo profesional. Así, hoy la Justicia uruguaya ha podido esclarecer muchos casos por resoluciones de la Comisión Inter Americana de Derechos Humanos (CIDH), aprobadas en épocas en que el asiento de Uruguay lo ocupaban los representantes de la dictadura.

Presidía la Comisión el desparecido jurista venezolano Andrés Aguilar y se sucedieron en la secretaría de la Comisión el Dr. Vargas Carreño de Chile y Charles Moyer, actualmente en el Instituto Inter Americano de DDHH . El coraje y compromiso de estos tres hombres pudo más que los intentos de la dictadura por disfrazar los crímenes. Recuerdo en mis años de activismo de derechos humanos en Washington,  haber llevado a la CIDH como perseguido en su país al Ex Pte. De Bolivia Luis Alberto Siles Salinas quien años más tarde terminó de Presidente de la misma.

Han pasado unos treinta y cinco años. Insulza llega como secretario de la OEA en el momento, por ejemplo en que a instancias de la fiscal Mirta Guianze el Juez Fernández Lecchini dio un enorme avance  a la causa de Julio Castro en función, entre otros elementos, de las denuncias realizadas por la WOLA a la CIDh en aquellos años. Andrés Aguilar, ya desaparecido, ha quedado inmortalizado en la investigación judicial, coincidiendo con la visita del jerarca de la OEA a Montevideo.

Otro elemento importante de la diplomacia multilateral es su transparencia. Cuando dos Cancilleres hablan, nadie sabe que se dicen. Y cuando hablan a la prensa de lo que se hablaron sigue sin saberse qué se dijeron a puertas cerradas. Cuando el canciller de un país habla en la OEA, lo hace ante todos sus pares y en público, ante la prensa del mundo. Y hay cosas que algún gobierno puede creer pero nunca va a reconocer. Así las dictaduras del Cono Sur de los ochenta, violentaban la dignidad de sus conciudadanos, pero no podían afirmar en los debates: “yo no creo en los derechos humanos, me parece bien asesinar.”

Este detalle más allá de lo caricaturesco del ejemplo, no es menor. Es por ello que los organismos multilaterales van logrando generar compromisos por parte de los Estados, que luego implica que se tengan que someter a contralores y a cumplir con pautas de conducta plural y democrática.

Dicho esto, para finalizar una reflexión personal. Me complace escribir este artículo. Tuve el gusto de almorzar con el Secretario General Insulza el pasado sábado y decírselo personalmente. Desde el año 1978 la OEA ha sido un referente en mi vida, por algunas de las cosas de que acabamos de comentar.

En aquellos años trabajaba yo en la WOLA y pedimos staus de observador ONG a la OEA, de lo cual no había antecedentes. La decisión de concederlo fue saludada por el Washington Post con ocho columnas: “GRUPOS DE DERECHOS HUMANOS SE ANOTAN TANTO EN LA OEA.” Vino el informe Goldman, el debate sobre los ddhh en Uruguay y el mandato de la AG de seguir informando año a año sobre la situación de Uruguay. Donde se reuniera la OEA, estábamos de observadores: Saint Lucia, Grenada, La Paz, Washington… Retornada la vida democrática, Presidí la primera delegación de Uruguay a una AG de OEA en épocas del Embajador Alfredo Platas. Hoy de tanto en tanto visto el chaleco de OEA para participar de misiones de observación electoral internacional de procesos en la región. He visto pues con especial alegría los avances logrados en esta visita de la OEA a mi querido país.

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir