EL DIARIO

Martes, 11 de Agosto del 2020

¿Hay Oposición En El Uruguay?

Por Adolfo Castells Mendívil, el 13 septiembre, 2011

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Si las cosas siguen su curso como hasta ahora, el Frente Amplio tiene asegurado un tercer período de gobierno. Con Vázquez o sin Vázquez, con una heladera o con un calefón de candidato. Es lamentable, no se lo deseo al país y a sus habitantes, no lo deseo para mi familia, mis amigos y para mí, pero es así a menos que haya un cambio de 180º en el horizonte opositor.

Supongamos que aterrizara un observador político extranjero en el panorama uruguayo y analizara la situación de acuerdo a lo que ve en la calle y en los medios: un Presidente con incontinencia verbal que larga ideas un día si y otro también y al cual se le oponen EN TODOS LOS TEMAS, sus propias huestes. A veces unos, a veces otros. Y la verdadera oposición que es la mitad del país, la que por mandato electoral tendría que desempeñar esa función, pega tinguiñazos o alguna trompada de mosquito, sin seguimiento posterior.

Un ejemplo claro — y para poner uno solo de los mil que hay—: si hubiesen ocurrido 12 muertes en una cárcel en un período de gobierno no frenteamplista, como pasó en Rocha, el Ministro hubiera sido no solo censurado, sino públicamente vilipendiado. Está bien que con la mayoría autómata de la bancada de gobierno que levantan la mano en el Parlamento, la censura no fue posible, pero el tema murió allí y ningún opositor siguió insistiendo.

Recordemos que el 1985, cuando por el mal trato policial a dos legisladores —y no por 12 muertes— el Frente Amplio incendió la pradera e hizo desaprobar en una interpelación realizada, las explicaciones del entonces Ministro del Interior, Carlos Manini Ríos. Eso, además, es una demostración de la falacia “progresista” cuando pretenden que las coaliciones de gobierno anteriores, funcionaban regimentadas como la actual del FA. En la oposición, la izquierda uruguaya fue certera, monolítica, se presentó como una opción y gracias a eso a la larga conquistó el gobierno. Y cuando llega a él, tapa su ineficiencia, inoperancia e incompetencia con su mayoría absoluta y la “obediencia debida” que tanto criticaron a los militares y que convierte al Plenario del FA en el verdadero y único centro de poder.

A eso hay que agregarle un Presidente que pudiendo no ser en absoluto de nuestro agrado (es al menos mi caso) es incontrovertiblemente, gran comunicador, carismático y popular. Y los medios colaboran.

Lo cual —hay que anotar— le sirve para atemorizar a la oposición, pero no para dominar a sus tropas e imponer sus puntos de vista. Y entonces, la dialéctica gobierno-oposición se verifica dentro del Frente Amplio, porque los partidos tradicionales y el Independiente, están sin reflejos opositores y a la espera que el “progresismo” les fije la agenda.

Giovanni Sartori en su estudio sobre los sistemas de partidos, define a la oposición como el conjunto de las fuerzas partidarias QUE TIENEN POR VOCACIÓN TOMAR EL PODER, alimentar una crítica a los gobernantes del momento y definir una alternativa programática. (Partidos y sistema de partidos. Alianza Editorial, Madrid, 1980)

O sea que son partidos dentro del sistema, temporalmente minoritarios y que no tienen poder de decisión, pero que sí tienen vocación de gobierno. Y nuestra oposición no tiene esa vocación: los colorados quieren ganarle a los blancos; los blancos a los colorados y los independientes quieren votar mejor. Y punto. En medio del desasosiego de los que deseamos una próxima derrota del FA, tenemos que soportar argumentos tan absurdos de un lado como de otro.

La mayoría colorada no vota el desafuero de Rodolfo Nin Novoa porque “no había mérito para la formación de la causa”. Todos sabemos que hay dos bibliotecas en la materia, entonces es cuestión de escoger la que políticamente nos conviene, con los mismos argumentos por los cuales el Frente votó los desafueros de sus adversarios, porque por algo somos opositores.

Por otro lado, la minoría blanca se opone a la recolección de firmas para bajar la ley de edad de imputabilidad de los menores porque “no hace cálculos o especulaciones electorales”. ¿Dónde se vio una oposición que pretenda ganar y que no haga cálculos electorales”? Quizás en el país mitológico de Cucaña, utopía medieval, donde no era necesario trabajar y el alimento y la bebida sobraban.

En política, como en cualquier otra materia, no hay que abdicar de los principios. De acuerdo. Pero aquel que no tenga vocación por conquistar el poder y no haga todo lo posible para lograrlo, que se dedique a otra cosa, a la filosofía o a la filantropía. Y la actitud de golpearse el pecho, por los pecados propios mientras se es flojo con los ajenos, es alimentar a la fiera antagónica.

La triste verdad es que como bien lo explicita Claudio Paolillo: “Ya son patéticos los regaños electoreros que suelen lanzarse unos a otros con el triste propósito de ver quién llega segundo a la eventualidad de un balotaje con el candidato del Frente Amplio (…) Y el que trabaja para segundo, difícilmente pueda llegar a ser primero”. (Búsqueda, 8/9/2011)

Está claro que aquí hay dos tipos de sociedad en juego: la que preconiza la plena vigencia del Estado de Derecho; el usufructo de todas las libertades, tanto las llamadas “formales” por el marxismo, como las reales, siendo para nosotros todas reales; la que quiere combatir la inseguridad; la que desea una educación de la cual el Uruguay supo ser modelo; la que preconiza la defensa de la familia; la que resalta todos los valores culturales y no sólo algunos ideológicos; etc. etc.

Esa sociedad es la que con matices y diferencias se identifican blancos, colorados e independientes. Y la otra es la frenteamplista.

Nuestra sociedad, esa que reivindicamos, obtuvo en la última elección de octubre de 2009: 1.097.395 votos. La frenteamplista llegó a 1.093.869 con 3.526 votos menos, lo cual es muy poca diferencia, pero el dato significativo es que unidos somos más y suficientes para que el Frente Amplio no hubiese llegado a la mayoría absoluta en las Cámaras, con lo cual la historia sería muy diferente.

Y otro sí digo, “adversarios” como les gusta calificar erróneamente a buena parte de nuestros dirigentes a los frenteamplistas, son los que compiten para el mismo tipo de sociedad abierta. Los demás son, como decía Karl Popper, enemigos. (La sociedad abierta y sus enemigos. Paidós. Buenos Aires, 1967) Y el Canciller y gran filósofo inglés Sir Francis Bacon, afirmaba: “Tener piedad de un enemigo es no tener piedad de sí mismo”.

Así que menos decir que no se hacen cálculos electorales y más oposición, señores dirigentes. Qué, aunque ustedes parecen no darse cuenta, en ello nos va la vida.

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir