EL DIARIO

Martes, 11 de Agosto del 2020

Notas Del Alma

Por Polly Ferman, el 22 agosto, 2011

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Queridos lectores,

Estoy escribiendo el comienzo de esta cuarta nota en el aeropuerto (cuando no) de Nueva York, esperando para viajar a Francia por conciertos.

Estoy orgullosa de mí, porque estoy llevando el “achicarse” a todas las fases de mi vida, y con felicidad.

No solo el “achique” es en estatura, sino en necesidades. Cualquier artista mujer se estaría anonadada de saber que viajo y a Francia con un equipaje para 12 dias (incluyendo ropa de actuar) que entró en mi valijita de mano.

No aguanto más las valijas! Ni hacerlas, ni deshacerlas, ni esperar con el corazon en la boca que lleguen a destino y pensar como sobrevivir con lo puesto hasta que aparezcan. Ni hablemos de levantarlas, ya que cuando se sabe que hay espacio, se llenan de cosas que jamas se usan.

Eso me esta pasando también con los espacios y necesidades vitales. Pienso que es terrible llegar a viejo (no es mi caso, por supuesto), y que los hijos se pregunten como harán para conservarle el tren de vida a una madre mariposa, trota mundi, que vive al día del producto de su música.

Pues bien, estoy practicando con felicidad el achique: menos cosas que ocupan espacios en lugares que ya no son tan espaciosos.

La “posesión económica” me ha dejado de interesar. Sólo lo que necesito, lo que puedo manejar sin molestar, el “encoger” las necesidades. Es una fantástica práctica que aconsejo.

Como todo, ese tipo de “sabiduría” llega con la edad. Para conocer la realidad, hace falta recorrer el propio camino. Reconozco que mi verdad no es la de los otros y así debe ser. Sólo lo comparto porque esta filosofia me ha ayudado mucho para ser feliz con lo que hay. Porque lo que hay es mucho…

Julio 30/98

Querida familia:

A pesar de haber regresado hace ya 48 horas, aún no puedo bajar a la Tierra.

Mi primer viaje con el Principe Tomohito de Mikasa para dar conciertos por todo el Japón en instituciones para minusválidos, ha sido maravilloso.

Cuando llegue el lunes al aeropuerto donde el Príncipe me esperaba vestido
como un Dandi, con su sombrero de paja, sus guardaespaldas y secretario personal, sentí que respiraba agitado.

Me dijo que estaba nervioso porque estábamos haciendo historia con lo que emprenderíamos en ese momento. Lo tranquilice (supongo) asegurando que todo saldría bien, ya que estaba convencida que así seria.

Se había tomado un enorme y minucioso trabajo en la organización de esta gira por 12 instituciones de todo el Japón, las que serán cubiertas en 5 semanas.

Todo fue peparado con una precisión de relojero suizo. Me ha enviado planos de los lugares donde tocaría, para que decidiera la ubicación de los pianos que serían volados por la Fundación Yamaha a cada localidad.

También me envió el menú de cada hotel donde nos alojaríamos, para seleccionar la pasta y salsa (le había comentado de mi necesidad de carbohidratos antes de tocar), con dos meses de anticipación.

Además el perfecto itinerario, horario al minuto de llegada y partida de cada aeropuerto, traslados, encuentros con autoridades de las instituciones. Todo estaba perfectamente pensado y organizado por el Principe Tomohito de
Mikasa.

Antes de comenzar este relato que aún trae lágrimas de emoción a mis ojos, quisiera contarles algo sobre el Príncipe: Tomohito de Mikasa. El Emperador Hirohito y el padre del Príncipe Tomohito, el príncipe Mikasa, son hermanos. El Príncipe Tomohito es el mayor de los primos del actual Emperador.

Desde hace ya más de 30 años, este Príncipe, se dedica a ayudar a los minusválidos. Es padrino de casi todas las instituciones para discapacitados del Japón. En forma personal, anualmente, prepara durante el invierno a no videntes para competir en el ski paralímpico, y aunque muchas veces ganan, les dice que no se conformen.

Aprendí mucho con él, pero lo que recuerdo fundamentalmente fue cuando me hizo ver que yo también soy minusválida. Por ejemplo, cuando hablamos de esquiar, soy incapacitada, así como para tantas otras cosas!!! Eso, sin duda alguna, ayuda a bajarse de la omnipotencia.

Como les comenté en mi tercer nota, “Conciertos del corazón”, tuve mi primer encuentro en la residencia de la embajada.

Luego de esa muy buena experiencia, sentí que eso no podía quedar ahí. Quería llegar a la gente que no podía transportarse hacia mí. A la gente que estaba en otras partes del Japón, y, fundamentalmente, quería llegar a los leprosarios, lo que no fue tarera fácil averiguar donde se encontraban.

Insistí mucho sobre mi interés de llegar a enfermos terminales, a personas con dolencias fisicas y mentales, a ancianos. Mi apetito era insaciable.

Sabía que mi música latinoamericana funcionaría. Aprendí japones para comunicarme también con la palabra, en lo que serían esos conciertos del corazón. Así que luego de mucha insistencia, accedió a esta aventura, de la que hoy les cuento el principio y seguiré escribiendoles sobre ella, porque estoy convencida que necesitaré compartirla con mis seres queridos, como ustedes, querida familia.

Primer viaje…

20110819-231638.jpg

¿Que te parece?
Me gusta ¡Amo esto! Muy divertido Wow! Es triste Me enoja

Compartir