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Por Qué Me Inclino Por Pesos

Por (eg@eldiario.com.uy) | Jueves, 18 de agosto del 2011

La reciente crisis internacional nos pone dudas sobre los activos a mantener y los pasivos a incurrir. En esta ocasión la disyuntiva es, en el caso de la pregunta si se debe preferir en Uruguay la moneda propia o el dólar.  Y la respuesta es inexorablemente desde mi punto de vista, la opción por la moneda uruguaya.

El plazo para esta opción no es largo pues los acontecimientos mundiales cambian las perspectivas permanentemente.  Pero en el corto plazo, no más allá de un año, la alternativa del peso uruguayo  es clara por algunos motivos.

Estados Unidos y Europa necesitan tener incentivos a su producción. En el primero, la alternativa es mantener una tasa de interés bien baja, entre 0 y 0,25% la de referencia de la política monetaria de la Fed y, además, entrar eventualmente en un nuevo programa de expansión monetaria adicional a través de compra de títulos en el mercado para expandir su liquidez.

Ello busca compensar el efecto adverso sobre el consumo y la inversión de un efecto riqueza negativo –baja de las Bolsas- y evitar un agravamiento de la actividad y del desempleo.  En Europa la situación es también de incrementar la liquidez para evitar el deterioro de la actividad.  Sobre todo ante la imposibilidad de los países que comparten el euro de usar lo que no tienen, políticas monetaria y cambiaria propias y de emplear políticas fiscales expansivas.

Aumentar el gasto público y bajar impuestos es prácticamente imposible en momentos en que algunas naciones del grupo cuadruplican el déficit fiscal máximo permitido por el acuerdo de Maastricht y más que duplican el criterio de deuda pública sobre PIB del mismo acuerdo.

Las consecuencias de todo esto es que las tasas de interés se mantendrán sumamente bajas, el dólar en baja en el mundo, los precios de los commodities altos y fuertes movimientos de capitales hacia países emergentes.

En nuestro país se sentirá seguramente algo del enlentecimiento de la actividad en los desarrollados pero seguirán siendo favorables, al menos por un año, las relaciones comerciales con Brasil, Argentina, China y con otros emergentes.  El movimiento de capitales hacia los emergentes también beneficiará a Uruguay y ello presionará a la baja del tipo de cambio en nuestro país.  Se tendrán acá problemas para mantener al tipo de cambio y seguirán siendo altas las tasas de interés en pesos arbitradas a dólares por lo que la asignación de recursos a Letras de Regulación Monetaria en pesos que emite el Banco Central serán por un tiempo un buen refugio para inversores.

El gran tema es que, la contrapartida de esta situación es una inflación en dólares que en algún momento puede generar problemas de actividad a exportadores y a empresas que sustituyen importaciones, algo que ya pasa en algunos sectores productivos uruguayos.


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