EL DIARIO

Domingo, 5 de Julio del 2020

Un Domingo Diferente

Por Nicolás Cáceres, el 15 agosto, 2011

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Y vaya si lo habrá sido. Hasta el más distraído sintió su ausencia. El fin de semana marcaba el comienzo del torneo apertura de primera división y su nombre no estaba.

Las mujeres, encargadas de preparar el almuerzo familiar, consultaban si era cierto. Los turistas amantes del fútbol, llegaban con la ilusión de comprar entradas y observar el show en su majestuosa cancha, pero de a poco daban cuenta de que iba a ser imposible. El hincha, ese que sufre como ninguno, no lograba acreditar lo que estaba viviendo.

Yo, créame, tampoco. Busqué en el diario y me encontré con San Martín de San Juan, con Atlético Rafaela, con Belgrano de Córdoba, con All Boys y Olimpo, pero la gloriosa constitución no aparecía.

Quise cerciorarme y me fui caminando al Monumental de Núñez. Una vez allí descubrí un silencio atroz.

En sus alrededores ya no se escuchaba la clásica anécdota de los 50 que decía: “la gente ya no come por ver a Walter Gómez”. En sus tribunas vacías y tristes nadie coreaba a los Pedernera o a los Labruna.  El grito por el Beto Alonso había quedado perdido al igual que el “Uruguayo, Uruguayo” por Francescoli.

Decidí poner la radio y los vestuaristas brindaban información de Lanús, de Vélez, de Estudiantes. Esperé un poco más, en un acto claro de querer convencerme, y los relatores hablaban de Boca, Racing, San Lorenzo e Independiente.

Finalmente no quedaban dudas, River ya pertenecía a otra división, River estaba en la B.

Los tiempos de gloria fueron pisados por una aplanadora. Solo quedan los ecos de las derrotas que lo llevaron a esta posición. Solo se recuerda el llanto interminable de quienes lo llevan en su corazón.

110 años de rica historia fueron tirados por la borda debido a una serie de desaciertos institucionales y deportivos. Aguilar lo destruyó, Pasarella no lo pudo levantar.

River vive hoy su página más triste y oscura. Todos, hasta los más acérrimos contras, tendrán que acostumbrarse a verlo los sábados en la B Nacional.

Deberá hacer muy bien las tareas para volver. Su imponencia lo merece, su gente también.

Es que un domingo sin River, no será un domingo. Un domingo sin River, será sin dudas un día diferente.

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