EL DIARIO

Martes, 11 de Agosto del 2020

La Miopía Del Mides

Por Verónica Alonso, el 11 agosto, 2011

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Hace tiempo venimos señalando que el Mides no está cumpliendo los objetivos para los que fue creado. Los recientes acontecimientos tanto en Montevideo como en Bella Unión nos confirman que no sólo no los cumple, sino que tampoco los tiene presentes.

Esperamos y realmente queremos que se produzcan cambios reales, acciones concretas en la gestión de la principal herramienta del gobierno en políticas sociales, que puedan poner al Mides en la senda del desarrollo real que nuestro país y nuestra gente se merecen.

Pero difícilmente ocurran, si los cambios son meras alternancias de figuras, porque lo que estamos presenciando es un problema estructural para el que se necesita replantearse las políticas que se están llevando a cabo, o más bien la falta de ellas.

Hoy en día el  Mides limita su rol al más puro asistencialismo y su única obsesión pasa por dar dinero, sin controlar; traicionando la finalidad de desarrollo social para la que fue creado. Sus planes se quedan en grandes titulares que prometen más educación, empleo e integración, pero a la hora de rendir cuentas sobre el funcionamiento y los logros de dichos planes las respuestas son francamente alarmantes.

Hemos solicitado por distintos medios ver indicadores de gestión, evaluación de resultados de las políticas aplicadas, información cuantitativa de cuantas personas han mejorado realmente su situación y comienzan  a recorrer el camino de la dignidad para ellos y sus familias. Hasta ahora hemos tenido muchas explicaciones en el aire, pero pocas respuestas concretas.

El crecimiento económico que vive nuestro país, ¿no debería venir acompañado de un crecimiento social en la misma medida ? ¿No debería ser el momento ideal para que esto ocurra de manera simultánea ?

¿No es un contrasentido que a siete años de su creación y a más de una década de la última crisis económica, el Mides tenga que asistir a más familias en vez de focalizar su acción y dar herramientas genuinas que dignifiquen a las personas?

De continuar en este rumbo el Ministerio de Desarrollo Social corre el riesgo de afianzarse en nuestra sociedad como una lamentable máquina de clientelismo, dedicada a asegurar su continua expansión a contramano de sus fines y manteniendo a los que debieran ser sus beneficiarios en un rol pasivo y dependiente de forma indefinida.

Hace unos días nos despertábamos con  datos que encendieron alarmas en el norte del país.  Nos duele, pero ya no nos sorprende. En Bella Unión ocurrió la segunda muerte de un bebé, en condiciones vergonzosas, producto de la extrema pobreza. Desnutrición, hipotermia y hacinamiento se están convirtiendo en palabras demasiado familiares para nuestro país.

Otra vez los jerarcas tildan los casos de “excepcionales”,  negando los datos que médicos de la zona  han proporcionado una y otra vez en busca de respuestas. La doctora Elena Curbelo, reconocida profesional a cargo de la policlínica de Las Láminas,  ha señalado con dolor que el verdadero problema es negar la desnutrición endémica y por ello ha recibido una andanada de ataques a nivel personal de parte de la responsable local del Mides.

Que esto ocurra en una zona  que se había definido como prioritaria, en un período de gobierno que, como el anterior cuenta con recursos récord para fines sociales, es lamentable. Pero que las autoridades no logren dar el primer paso para combatir el problema, que es aceptar que existe y evaluar su real dimensión es todavía más desalentador.

Por ésta realidad y por las respuestas que no aparecen aguardamos con ansiedad la impostergable comparecencia del Ministro Olesker en la Comisión de Población y Desarrollo. Esperamos encontrarnos con todo lo que hasta ahora no hemos visto: diagnósticos precisos, objetivos claros y coherentes con la razón de ser del Ministerio, gestión responsable y compromiso con los resultados.

Desde nuestro lugar en el Parlamento, estamos para arrimar el hombro y empezar a cambiar esta realidad que es la que tenemos pero no es la que queremos.

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