EL DIARIO

Lunes, 1 de Marzo del 2021

Yo Estuve Ahí

Por Nicolás Cáceres, el 31 julio, 2011

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Me contaron de Nasazzi una y mil historias. Me hablaron de ObdulioVarela, el negro jefe y su don de mando. Me alabaron en infinidad de ocasiones los quiebres de cintura de Juan Eduardo Hobberg. Me narraron hasta cansarse las anécdotas referidas a la picardía del Pepe Sassía, a la magia generada por los pies del Cotorra Miguez. Me dijeron que dejaban todo por la camiseta celeste . Que imponían respeto en la cancha que se plantaran. Que verlos jugar era un orgullo.

Observé a través de videos los goles del Maracanazo y de cada gesta celeste. Escuché los relatos de Solé hasta poder describir de memoria las jugadas que con su caracteristica voz narraba. Intenté, siempre a través de la imaginación, trasladarme a esa época de triunfos y alegrías, con la esperanza de que alguna vez iba a tener la posibilidad de vivir algo similar. Y el día llegó.Creame si le cuento, que en la San Martín Alta del majestuoso estadio de River Plate, ese inolvidable domingo 24 de julio, sentí lo mismo que quienes siempre se encargaron de realzar lo que supimos ser.

Vi a Lugano mandar y ser el dueño del área. Disfruté del Ruso Pérez y Arévalo Ríos, dos leones que con sus agallas dejaron sin respiro a sus rivales. Grité con alegría los goles de la vuelta de Diego, nuestro Diego, que como buen ídolo no podía faltar a la gran cita. Me emocioné con un Suárez que culminó la Copa como la empezó, jugando como un crack. Estoy seguro de que lo que sentí en esa tarde porteña perfecta cuando Fagundez pitó el final del partido, lo sintieron los mas de 35 mil uruguayos que fueron testigos privilegiados de una fiesta imborrable.

Hoy camino por la bella Buenos Aires que me cobija, con el pecho erguido, con la frente en alto. Todo aquel que sabe mi nacionalidad me felicita, me envidia y me pregunta como se logra ser así. A mí, sin perder ni un segundo la humildad que nos caracteriza como pueblo y el respeto por ellos, poco me importa lo que pase alrededor. Es que ya no tendré que volver una y otra vez a revisar la historia para encontrar lo que se siente.

Es que yo estuve ahí, en el Monumental de Nuñez y ahora nadie me lo tendrá que contar.

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