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El Mundo Patas Arriba

Por (lombardo@eldiario.com.uy) | Domingo, 31 de julio del 2011

Del impensable “default” a la necesaria consolidación fiscal.

La asociación de la palabra “default” con las obligaciones del Tesoro de Estados Unidos, es una de esos imposibles que nadie pensaba oír. Por eso la noticia ha estado en las últimas semanas en todos los medios. Parece una de esas sorpresas que últimamente nos convencen de que el mundo está patas arriba.

Sin embargo, hay que mirar la película entera para comprender la trama completa yconcluir que, al final de cuentas, este drama es bueno que ocurra y que significa empezar a poner la casa en orden.

La amenaza de “default” es una espada de Damocles que empezó a colgar, quizás intencionalmente, sobre la cabeza de los legisladores norteamericanos para que se pusieran de acuerdo en un plan de consolidación de su presupuesto, que permita corregir la insostenible trayectoria que estaba siguiendo la política fiscal de su país.

El 2 de agosto el Tesoro debe afrontar al pago de intereses de su deuda, pero no podría hacerlo porque no tiene autorización legal. Quiere decir que sin una ley que eleve el techo del endeudamiento, se caería en el famoso “default”. Desde el comienzo existió un amplio entendimiento de que al tiempo de aumentar ese límite era necesario acordar una fuerte reducción del déficit fiscal para los próximos años de tal forma que no se siguiera acumulando deuda en el futuro. La gran dificultad radicaba en el cuánto y el cómo. Y allí ha estado la negociación política durante los últimos meses entre republicanos y demócratas. El plazo de 2 de agosto ha operado como fecha límite.

Como en toda negociación de este tipo, uno puede esperar que los acuerdos se logren a última hora. Ha habido presiones de todo tipo. Han trascendido posibles planes b y c. Por ejemplo que en caso de “default” el gobierno igualmente abonaría los intereses de la deuda pero dejaría de pagar los salarios de los funcionarios públicos o de los soldados en Afganistán,como forma de involucrar a más gente en la preocupación. Incluso se ha especulado con mecanismos que permitieran dilatar por unos días la resolución del tema. Los mercados, si bien no han reaccionando con la histeria esperable de un posible incumplimiento de Estados Unidos, se han comportado con mucha precaución.

Todo parece conformar un escenario de fuerte presión para finalmente resolver el temade la deuda y encauzar de una vez este problema del abultado déficit fiscal de Estados Unidos, que ha tenido fuerte repercusión en el mundo en los últimos años.

Así que más que el “default”, cuyas consecuencias serían imprevisibles, bueno es, brevemente, tratar de evaluar el impacto externo de la posible solución de fondo, incluyendo a nuestro país.

En primer lugar, debe suponerse que las consecuencias en el corto plazo no deberían ser demasiado significativas, más que las de empezar a construir una nueva “normalidad” de los mercados.

En segundo lugar, una consolidación fiscal en Estados Unidos afectaría la demanda interna y repercutiría en una lenta recuperación de su economía, más orientada a las exportaciones, salvo que acelere su reconversión hacia la innovación y las nuevas tecnologías.

En tercer lugar, esto repercutiría en el producto global, que se desaceleraría en los próximos años.

En cuarto lugar, el peso del crecimiento mundial seguiría recayendo en la demanda interna de las nuevas economías como China, Brasil, India, etc. Las cuentas corrientes de estos países acentuarían sus tendencias de los últimos tiempos hacia déficits comerciales y fuertes ingresos de capitales.

En quinto lugar, ese proceso continuaría hasta que el aumento en el crecimiento dela economía norteamericana o la inflación, determinen que el Banco de la Reserva Federal aplique una política monetaria más restrictiva incrementando la tasa de interés.

En sexto lugar, si las tasas de interés reales revierten el flujo de capitales, es previsible un cambio en el escenario actual. En el ínterin, es deseable que economías como la nuestra, instrumenten políticas de corto plazo flexibles a esas eventualidades. En el caso uruguayo, la mayor rigidez radica en el área fiscal donde no parece hacerse lo suficiente mirando al futuro.

No es sensato pensar que el mundo permanezca patas arriba todo el tiempo.


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