EL DIARIO

Sabado, 15 de Diciembre del 2018

Boda Real en Mónaco

Por Karina Massat, el 2 julio, 2011

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Las celebraciones de la boda real entre Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock comenzaron el jueves por la noche, con un concierto del grupo norteamericano The Eagles.

El viernes, el príncipe Alberto y la ex nadadora olímpica sudafricana Charlene Wittstock se casaron por civil, en la misma habitación en que lo habían hecho Rainiero III y Grace Kelly hace 55 años. La jornada terminó con un concierto al aire libre de Jean Michel Jarre.

Hoy sábado tuvo lugar la ceremonia religiosa, a la que Wittstock llego acompañada de su padre, y vistiendo un diseño de Armani color marfil, con una cola de cinco metros.

Charlene Wittstock debió convertirse a la religión católica, para cumplir con el estatuto de la Constitución de Mónaco, que exige adoptar dicha religión para obtener el título de princesa. En rigor, el título por el que se conocerá a la sudafricana (nacida en Zimbabwe), será el de Altesa Serenísima.

A diferencia de la boda real entre Rainiero III y Grace Kelly (padres de Alberto II), ésta última fue en el Patio de Honor del palacio, y no en la Catedral, donde sí fue la de la princesa Carolina con Phillipe Junot en 1978.

 

Luego de la ceremonia religiosa, los recién casados no hicieron su paseo en un carruaje, y eligieron en vez un Lexus Landaulet descapotable (automóvil híbrido), demostrando así su compromiso con el medio ambiente.

La primera parada del paseo fue en la Iglesia de Santa Devota, santa patrona de Mónaco, donde Wittstock siguió la tradición y dejó su ramo como ofrenda. Adem{as, fue ahí donde no pudo contener su emoción, y, quebrando su sobriedad, estalló en llanto.

La cena de gala, en la Opera Garnier, estará a cargo del chef estrella Alain Ducasse, y finalizando las celebraciones, habrá un espectáculo de fuegos artificiales a las 23.30 (hora de Mónaco).

Faltazo

El Rey Juan Carlos de España se excusó de participar en la ceremonia por estar convaleciente de una operación de rodilla. Pero medios españoles han manejado la idea de que la verdadera razón de fondo por la que Juan Carlos no ha asistido es su enemistad con el príncipe Alberto, originada en una pregunta que el soberano monegasco habría hecho en cuanto a la seguridad en Madrid para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2012, que molestó al rey español.

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